El Salón de Carteles de la Real Maestranza de Sevilla acogió la segunda sesión de las XXIV Lecciones Magistrales de Aula Taurina Sevilla, que tuvo como protagonista al matador de toros Fernando Cepeda. El acto contó con una notable asistencia de público, entre aficionados y alumnos de la Escuela Taurina de Sevilla, que siguieron con atención una charla marcada por la sinceridad y el análisis profundo de la trayectoria del torero de Gines.
La sesión estuvo presidida por el presidente de Aula Taurina, Miguel Serrano, y fue presentada y moderada por el periodista Carlos Crivell, quien situó a Cepeda dentro de la historia del toreo sevillano, definiéndolo como “un torero más de escuela rondeña que sevillana”.
Durante la Lección Magistral se proyectó un vídeo con imágenes representativas de la tauromaquia de Fernando Cepeda, destacando especialmente la tarde de su alternativa en Madrid, el 25 de mayo de 1987, cuando cuajó una importante faena al sexto toro de la corrida.
Cepeda inició su intervención recordando sus comienzos en el mundo del toro y expresando su gratitud hacia quienes fueron pilares fundamentales en su formación. Tuvo palabras de admiración para David Domínguez, Melquiades Garrido, Ángel Caro y Manolo Cortés, de quien afirmó: “Fue un torero extraordinario, con el que me preparé y del que aprendí mucho”.
El matador explicó que su etapa como novillero fue breve, con apenas veinticinco novilladas con picadores, aunque destacó la importancia de los triunfos logrados en plazas clave: “Tuve la suerte de estar bien en Sevilla y en Madrid y eso me facilitó el camino”. En este contexto recordó a su primer apoderado, José Flores Camará.
Al abordar el momento de su alternativa, subrayó el respaldo decisivo de Manolo Chopera: “Gracias a Manolo Chopera pude elegir el cartel, de forma que me decanté por Rafael de Paula y José María Manzanares”.
Fernando Cepeda reconoció con sinceridad que a su carrera pudo faltarle un punto de ambición, aunque explicó los motivos que condicionaron su trayectoria: “Las cornadas que sufrí en Sevilla y en Córdoba me frenaron”. Asimismo, quiso matizar su relación con las empresas: “No fui un torero complicado; lo que ocurría es que pedía lo que creía que me merecía”.
Uno de los capítulos más destacados de su carrera fue su paso por la Real Maestranza de Sevilla, donde llegó a lidiar dos corridas de seis toros —en la segunda mató siete—, una gesta que solo comparte con Curro Romero y Joselito El Gallo. Sobre aquellas tardes explicó: “Fueron dos corridas planteadas para destacar y mejorar mi posición en el escalafón”, aunque lamentó que se le escapara la salida por la Puerta del Príncipe.
El matador reflexionó también sobre su relación con las grandes plazas, reconociendo que en Madrid se sentía más liberado que en Sevilla: “Por eso se me ha considerado más torero de Madrid”. En cuanto a su concepto del toreo, señaló que, pese a ser muy recordado por el capote, su tauromaquia iba más allá: “También toreaba bien con la muleta”. Durante el acto se mostró una célebre fotografía de un quite realizado en Madrid en 1989, una de las imágenes más icónicas de su carrera.
En su faceta como apoderado, Cepeda destacó su etapa junto a Miguel Ángel Perera, de quien dijo: “Lo considero un gran torero y una excelente persona”, reconociendo la dificultad de una relación profesional independiente, aunque muy satisfactoria. Sobre el futuro, dejó abierta la puerta a volver a ejercer esa labor si aparece un joven que le ilusione.
En el tramo final de la Lección Magistral, Fernando Cepeda expresó su gratitud hacia los aficionados y se mostró esperanzado con el porvenir de la Fiesta. A una pregunta del público sobre cómo sería hoy su cartel de alternativa, respondió con rotundidad: “Morante de padrino y Perera de testigo”.
Tras noventa minutos de conversación, una cerrada ovación puso el broche final a una nueva y brillante sesión de las Lecciones Magistrales de Aula Taurina Sevilla, dedicadas a un torero al que diversos autores han definido, sencillamente, como “un torero muy bueno”.

