Luis Cuadri en el club Cocherito de Bilbao: “Se perdonan los fallos, pero no el castigo premeditado al toro”

Luis Cuadri en el club Cocherito de Bilbao: “Se perdonan los fallos, pero no el castigo premeditado al toro”

El Club Cocherito de Bilbao acogió la visita de Luis Cuadri, tercera generación al frente de la emblemática ganadería fundada por su abuelo, en un coloquio marcado por la claridad, la autocrítica y la profundidad en torno al toro bravo.

El acto, introducido por Javier Nebreda y conducido por Jon San José, permitió al ganadero desgranar la evolución de un hierro único, definido por su condición de “isla genética”, al no haber incorporado prácticamente sangre nueva en décadas. Una particularidad que ha dado lugar a un encaste propio, con predominio actual del origen Urcola, aunque condicionado por los habituales saltos genéticos.

Uno de los ejes del encuentro fue la gestión de la consanguineidad, clave en la historia de la ganadería. Si bien en tiempos de Celestino Cuadri se utilizó para fijar el tipo, hoy la estrategia pasa por evitarla mediante la diversidad de familias dentro de la vacada.

Cuadri no rehuyó la autocrítica al analizar el momento actual del hierro: “Estamos en una fase de cambio, buscando mejorar la bravura, que buena falta le hace”, afirmó. Para ello, la casa apuesta por incrementar el uso de sementales y lidiar más novilladas, con el objetivo de obtener conclusiones en plazos más cortos, aunque siempre con una visión de largo recorrido: “Muchas veces obtienes lo que no quieres”, reconoció.

Sobre el comportamiento de sus toros, fue claro: no son de faenas largas, pero sí vibrantes, y en la casa valoran por encima de todo la actitud del torero. En ese sentido dejó una de las reflexiones más contundentes del coloquio: “Se perdonan los fallos, pero no el castigo premeditado”, en alusión a ciertas lidias que, a su juicio, desvirtúan la esencia del animal.

Otro de los asuntos abordados fue el uso de fundas en la cornamenta, práctica a la que se mostró contrario: “Queremos disfrutar del campo, y eso es imposible con los pitones enfundados”, apuntó, cuestionando además la uniformidad que generan en algunos encierros.

Preguntado por el concepto del “toro de Bilbao”, Cuadri reconoció su evolución, aunque señaló como referencia el modelo de Dolores Aguirre.

El ganadero también abordó dificultades actuales del sector, como los efectos de los temporales, la normativa sanitaria o las complicaciones logísticas de los festejos en Francia, ofreciendo una visión completa de los retos que afronta la cabaña brava.

La sesión sirvió, en definitiva, para profundizar en la identidad de uno de los hierros más singulares del campo bravo, cuya historia, fidelidad a un criterio y apuesta por la autenticidad siguen marcando su camino en el presente y el futuro de la Tauromaquia.