La jornada vivida ayer en Albacete volvió a confirmar, con una fuerza difícil de igualar, el extraordinario momento que atraviesa la Semana Taurino-Cultural, una cita que lejos de estancarse sigue creciendo y elevando su nivel día tras día, consolidando su papel en la difusión de la Tauromaquia.
Uno de los momentos más significativos fue la inauguración del Espacio Dámaso González, concebido como un lugar de memoria, respeto y legado. Un enclave que honra la figura del maestro albaceteño y perpetúa su vínculo con la ciudad y con la esencia del toreo.
Pero si hubo un instante que marcó la jornada fue la intervención de Francisco Ruiz Miguel, que ofreció una lección magistral cargada de profundidad y verdad. Más allá de lo técnico, su discurso conectó con lo humano y lo esencial, dejando una huella imborrable en los aficionados. Una de esas intervenciones que trascienden y permanecen.
La emoción fue constante durante toda la jornada, en un ambiente donde se mezclaron el respeto de los profesionales, el cariño del público y la vigencia de la figura de Dámaso González, muy presente en la memoria colectiva.
Ya por la tarde-noche, el protagonismo lo asumió la música con el Concierto de Pasodobles Taurinos, que volvió a registrar un rotundo éxito de asistencia. La Puerta Principal de la Diputación Provincial presentó un aspecto imponente, completamente abarrotada, reflejo de una afición fiel y entregada.
La Unión Musical “Ciudad de Albacete”, bajo la dirección de Alberto Nevado, firmó una actuación llena de matices, fuerza y sensibilidad, en la que cada pieza fue recibida con entusiasmo. Más que un concierto, fue una auténtica exaltación del sentimiento taurino.
La actividad continúa hoy con la presentación del libro “De barro y oro”, de Nacho de la Serna, una cita muy esperada que refuerza el carácter cultural de la semana y amplía la Tauromaquia hacia el ámbito literario.
En conjunto, la programación no deja lugar a dudas: Albacete no solo responde, sino que lidera, proyectando la Tauromaquia con una intensidad que trasciende lo habitual y la sitúa en el centro del panorama nacional.
Como colofón, cabe destacar el trabajo del Capítulo de la Fundación Toro de Lidia en Albacete, responsable de una programación rica, diversa y de gran calidad. Un esfuerzo constante que encuentra su mejor respuesta en una sociedad volcada, participativa y orgullosa de su identidad, situando a la ciudad como referente nacional en la defensa y difusión de la cultura taurina.

