Irse a la “guerra”, perderla y, pese a todo, regresar cantando… Así sucedió con nuestros soldados patrios, a las puertas del siglo XX, y así pudiera hacerlo también con esta familia de “Cubatistos” charros, todos negros zahínos, como si nos quisieran anunciar la entrada al malecón, con su son cuba-no, sus hechuras musculadas y sus ojos brillantes… Y por este barracón apareció un tipo de fina estampa pidiendo bailarlo todo a la zurda – justo la mano que vestía de negro –  otro, el de los ojos del color del mar Caribe, insistió en sacar a la pista a la que se desentendía de él y, al final, ¡la enredó! y el más joven, en un homenaje a la madre patria, emuló a aquel relicario de La Montiel que decía: “Tiró la capa con gesto altivo y, de rodillas, me dijo así…” Bueno, en realidad no era de rodillas, se descubría el cogote; pero en fin, de vuelta al siglo XXI y, del malecón, a Manuel Becerra, esta tarde venteña en el TuiTendidoX la viví así…

En este “chiringuito” también tomamos el aperitivo a las doce mientras contemplamos nuestro mar particular, ese que Florito nos muestra, a diario, cada mes de mayo en sus corrales; los mismos que mostraban – a golpe de foto y vídeo – a un tal “Cubanoso, mi apuesta veedora y astigmática de la tarde:

Toro I

  • Si los gitanos tienen hermanos negritos en La Habana, “Cuba –  noso”, del Puerto salmantino tenía son… y a su ritmo zurdo, por momentos recordando a aquello que también fue, Talavante una oreja le robó…

Toro II

  • De momento, mi compi Rodri, me debe un botellín en El Guarro” porque a “Cartuchero” le trincaron los cartuchos, a galope… Si somos honestos, el de Triana tampoco terminó de apuntar fino…

Al ecuador de la fiesta, ya había caído un clásico de tardeo venteño en forma de ¡viva España!, siempre a destiempo y con el firme propósito de despertar a la parroquia, es como esa tiza que te tiraba el profesor al pupitre cuando te dormías encima del libro en la clase…

Toro III

  • Desde las alturas os digo que esto no coge vuelo… ¡Qué sosura la de Forcadillo”! y, frente a él, un Rufo a quien el cuerpo le pedía marcha y no pudo encontrarla.

Toro V

  • La banda ha interpretado “Corazón Gitano”, aunque debería haber sido “Corazón Partío”, porque nos han dejado a un inválido para el penúltimo baile y, pese a un traspiés inoportuno, Ortega tocó sus delicadas notas, por momentos, con su muleta.

No hay dieta de platos en este menú y el IV toro no se eliminó de la carta pero ¡qué poco gusto tenía la levadura de este pan!

Toro VI

  • “Cubatisto” no ha querido dejarnos rematar la tarde con buen sabor de boca, de rodillas y de verdad Rufo inició la faena pero a mitad de la misma !cantó la gallina! y el manso salió a pasear, ni en la querencia del gusto venteño – entre el 8 y el 9 – ni rajándose al 4, ¡nada qué hacer!

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