La situación de la Plaza de Toros de La Misericordia continúa enquistada y amenaza seriamente la celebración de festejos taurinos en una fecha tan señalada como el 23 de abril, día de San Jorge. La anulación del proceso de adjudicación del coso por parte del Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón ha dejado en el aire la organización de la feria, en un escenario que, a día de hoy, parece difícil de reconducir a tiempo.
La Diputación Provincial de Zaragoza ya anunció su intención de recurrir la resolución ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón, aunque siendo consciente de los ajustados plazos para poder articular cualquier ciclo taurino en condiciones.
En medio de este contexto, el matador Raúl Gracia “El Tato” movió ficha solicitando formalmente el alquiler del coso para organizar una corrida goyesca el propio día de San Jorge. El cartel propuesto reunía a tres nombres de la tierra: Aarón Palacio, Cristiano Torres e Iker Fernández “El Mene”. Sin embargo, la iniciativa no ha obtenido respuesta hasta el momento.
Tampoco ha prosperado la propuesta presentada por la mercantil Promociones Taurinas Eloliga, vinculada a José Antonio Llo, lo que acentúa la sensación de bloqueo institucional a menos de un mes de la fecha clave.
Ante este panorama, Aarón Palacio, uno de los referentes del toreo aragonés, ha decidido romper su silencio con un comunicado cargado de sentimiento y preocupación. “Qué pena me da ver mi plaza así… Me parece lamentable que Zaragoza se quede sin ver a tres toreros de la tierra haciendo el paseíllo en un día tan especial”, lamenta el diestro.
El torero de Biota, que había optado por la prudencia en los últimos meses, apela ahora directamente a la responsabilidad de quienes deben tomar decisiones: “En el toreo, como en la vida, hay que echar la pata para adelante. Nosotros ya lo hemos hecho. Ahora les toca a los responsables dar el paso”.
Más allá de la reivindicación puntual, sus palabras dejan entrever una preocupación más profunda sobre el futuro de la tauromaquia: “Es triste, porque no tiene otro fin que dejar morir el toreo poco a poco”, sentencia.
A día de hoy, la realidad es que Zaragoza se enfrenta a la posibilidad de quedarse sin toros en San Jorge, una circunstancia que supondría un duro golpe para la afición local y para una plaza con peso histórico dentro del calendario taurino.

