Rafael García Garrido: “Zaragoza merece un concurso limpio, realista y a la altura de su categoría”

Rafaél García Garrido: “Zaragoza merece un concurso limpio, realista y a la altura de su categoría”

La suspensión del concurso de adjudicación de la Plaza de Toros de Zaragoza ha abierto un escenario de incertidumbre en una de las plazas clave de la temporada. La estimación de los recursos contra el pliego ha paralizado el proceso en un momento decisivo y ha dejado en el aire tanto la gestión del coso como la planificación de la temporada maña.

Ante esta situación, Rafael García Garrido, presidente de ANOET y empresario de plazas como Madrid o Valencia, atiende a Torolive para analizar las claves del conflicto, valorar el pliego y reflexionar sobre el futuro inmediato de Zaragoza desde la visión del sector empresarial.

García Garrido no oculta la preocupación que existe dentro del sector ante la situación generada: “Estamos preocupados porque los tiempos no son los más adecuados para Zaragoza. Nos da pena esta situación, pero lo único que queremos es que haya un concurso limpio, transparente y en el que se puedan presentar el mayor número de empresas posibles”.

El origen del conflicto, explica, se encuentra en un punto muy concreto del pliego: la obligación de presentar los carteles de la Feria del Pilar en el mes de febrero, una exigencia que desde ANOET se consideró inasumible: “No lo digo yo solo como empresario, sino como presidente de ANOET: el 99% del sector estaba en contra. Es un planteamiento que va en contra de la lógica del toreo, de la creatividad del empresario y de la propia realidad de la temporada”.

“Zaragoza es una plaza de primera categoría, con historia y con afición, y eso obliga a hacer las cosas bien. No se puede plantear cualquier modelo ni imponer condiciones que van en contra de la lógica del toreo.”

A su juicio, esta condición no solo limita la libertad de programación, sino que compromete la veracidad de los carteles: “Quien se presentara tendría que anunciar una feria que probablemente no podría cumplir. Hoy en día es imposible cerrar en enero lo que va a pasar en octubre. Estaríamos partiendo de una base irreal”.

Pese a ello, insiste en que la patronal no cuestionaba el conjunto del pliego, sino únicamente ese aspecto: “Si se hubiera corregido ese punto, Zaragoza habría tenido diez o doce pretendientes. Lo único que buscábamos era que hubiera competencia real y propuestas de nivel para una plaza de primera”.

Desde ANOET se intentó, según relata, abrir una vía de diálogo con la Diputación, sin éxito: “Tendimos la mano para explicar nuestra postura, para hablarlo de forma constructiva. Pero no se nos atendió. Se respondió al recurso sin entrar en el fondo y al final ha tenido que ser el tribunal el que se pronuncie”.

El empresario subraya que la resolución no es fruto de una confrontación, sino de un procedimiento legal: “Nosotros hemos ejercido nuestro derecho. Si el tribunal hubiera dicho lo contrario, lo habríamos aceptado. Pero es importante dejar claro que no es una decisión del sector, sino de un órgano independiente”.

Más allá del conflicto administrativo, García Garrido pone el foco en lo esencial: la dimensión de Zaragoza dentro del mapa taurino. “Zaragoza es una plaza de primera categoría, con historia y con afición. Y eso obliga a hacer las cosas bien. No se puede plantear cualquier modelo ni cualquier exigencia”.

En ese sentido, defiende que el futuro pasa por un nuevo pliego que garantice concurrencia y calidad: “Lo importante es que se puedan presentar varias empresas y que gane la mejor propuesta. Que haya competencia de verdad. Eso es lo que hará crecer la plaza”.

Sobre la posibilidad de que se celebre un festejo en San Jorge impulsado por Raúl Gracia ‘El Tato’, su postura es clara: “Todo lo que sea bueno para Zaragoza es bueno para ANOET. Si se puede dar toros en San Jorge, ojalá. Nosotros lo apoyamos sin ninguna duda”.

Con experiencia al frente de plazas como Madrid o Valencia, García Garrido defiende un modelo basado en el equilibrio entre figuras y nuevos valores, así como en el crecimiento del público: “Hemos demostrado que cuando se hacen bien las cosas, la gente responde. Hay más abonados, más jóvenes en las plazas y más interés. Ese es el camino”.

“Hoy en día es imposible cerrar en enero lo que va a pasar en octubre. Obligar a presentar carteles con tanta antelación es partir de una base irreal que compromete la verdad del espectáculo.”

De hecho, define el momento actual del toreo con una idea clara: “El toreo está resurgiendo. Estamos en una etapa importante y hay que cuidarla entre todos”.

La entrevista se cierra con una reflexión que mezcla preocupación y deseo: “Estoy preocupado por Zaragoza, no por mí. Ojalá se rectifique y se haga un pliego adecuado. Me gustaría ver cinco o seis empresas compitiendo por la plaza. Eso significaría que Zaragoza está donde debe estar”.

En esa misma conversación, más allá del análisis sobre la situación de Zaragoza, Rafael García Garrido también abordó el momento actual de sus otras dos grandes plazas: Valencia y Madrid. Dos termómetros clave para medir la salud del toreo en este inicio de temporada.

VALENCIA: UNA FERIA DE FALLAS AL ALZA

El empresario realiza un balance claramente positivo de la reciente Feria de Fallas de Valencia, tanto en lo artístico como en la respuesta del público. La empresa ha apostado por una feria “de escalón”, en la que han tenido cabida nombres emergentes junto a las figuras, y donde el desarrollo del ciclo ha acompañado.

“El balance es muy bueno. Ha sido una feria en la que han pasado muchas cosas, han salido toreros nuevos y ha habido argumentos para ilusionarse”, explica.

Uno de los datos más significativos es la asistencia: cerca de 100.000 espectadores han pasado por la plaza, una cifra que refuerza la tendencia creciente de público. Más allá del tirón de figuras como Andrés Roca Rey, García Garrido pone el foco en la construcción de carteles que permitan el crecimiento de nuevos nombres, como ocurrió con Samuel Navalón.

“Ese tipo de combinaciones son fundamentales. El público acude por una figura, pero descubre a otros toreros que pueden marcar el futuro”, señala.

También destaca el nivel ganadero del ciclo, un aspecto especialmente delicado en una feria tan temprana del calendario. A pesar de las dificultades derivadas de las lluvias invernales, la presentación y el juego del ganado han estado, en líneas generales, a la altura de una plaza de primera.

MADRID: CRECIMIENTO SOSTENIDO Y UNA BASE SÓLIDA

En cuanto a la Plaza de Toros de Las Ventas, el empresario subraya el crecimiento progresivo que está experimentando la plaza en los últimos años. Más allá de la consolidación de San Isidro, donde los datos de abono continúan batiendo récords, García Garrido pone en valor el aumento de público en festejos fuera de feria.

El reciente inicio de temporada en Madrid, pese a las bajas temperaturas y la coincidencia con un gran evento deportivo en la ciudad, registró una entrada significativa, superando los 14.000 espectadores.

“Eso demuestra que el trabajo que se está haciendo está dando sus frutos. No solo en San Isidro, sino en toda la temporada”, afirma.

Especial relevancia tiene el crecimiento del número de abonados, que ha pasado de unos 11.000 a cerca de 19.000 en los últimos años, así como la irrupción de un público joven que está renovando el perfil del aficionado.

“Después de la pandemia hubo una explosión de juventud en Madrid. Y lo más importante es que ese público joven cada vez sabe más, cada vez es más exigente y está más comprometido con el espectáculo”.

De cara a la próxima Feria de San Isidro, el empresario se muestra ambicioso: prevé entre 15 y 18 llenos de “no hay billetes” y una feria que volverá a situar a Madrid como el gran eje del toreo mundial.

UN MODELO DE GESTIÓN BASADO EN LA REGULARIDAD

Tanto en Valencia como en Madrid, el mensaje de García Garrido es claro: el crecimiento del toreo pasa por la regularidad, la planificación y la capacidad de generar interés más allá de los nombres consolidados.

Un modelo que, en contraposición con lo ocurrido en Zaragoza, refuerza su idea de que las plazas de primera deben construirse desde la coherencia empresarial y la libertad de programación.

“Cuando hay un proyecto sólido, el público responde. Y cuando el público responde, todo lo demás empieza a funcionar”, concluye.