Ricardo Aguin describe su regreso a los ruedos el próximo domingo en Calanda como una mezcla de ilusión y responsabilidad: «Es un lío muy bonito, muy ilusionante, y que me hace tener sentimientos impresionantes. Esa sensación de levantarte por la mañana y saber que te tienes que preparar para un festival es única». Para él, cada entrenamiento y cada tentadero tienen un peso enorme, porque no se trata solo de volver a vestirse de corto, sino de hacerlo con la seguridad y la preparación que exige un torero de su experiencia.
Para el maestro, la preparación es clave. Los inviernos no son un descanso, sino la base de todo lo que viene después: entrenar, mantener la mente y el cuerpo en forma y afrontar cada tentadero con la máxima seriedad son elementos que marcan la diferencia. «Cuando un torero se lía el capote en un patio de caballos y tiene la mente tranquila, eso te da un 80% de probabilidad de triunfo», asegura Ricardo, recordando que la disciplina y la constancia son aliados inseparables de la técnica y la pasión.
El festival en Calanda adquiere un valor que trasciende lo estrictamente taurino. Se trata de un evento benéfico, en el que se implican hasta tres asociaciones benéficas y la propia comunidad: «El hecho de poder ayudar y de ver que el toreo siempre tiende la mano es un motor enorme para mí». La combinación de emoción, compromiso social y arte convierte la tarde del 12 de abril en una cita que va más allá del simple espectáculo.
“Es un lío muy bonito, muy ilusionante. Esa sensación de levantarte por la mañana y saber que tienes que prepararte para un festival es única.”
El cartel está cuidadosamente diseñado para ofrecer un recorrido completo por diferentes estilos y generaciones del toreo. Abrirá la tarde un becerro sin muerte de la ganadería Colomer Hermanos, que lidiará la promesa local Puig Simón, seguido por el rejoneador Guillermo Hermoso de Mendoza, quien se enfrentará a un toro de la ganadería de su propia familia. Luego, Ricardo Aguín “El Molinero” compartirá protagonismo con los matadores Uceda Leal, Diego Urdiales y Jorge Isiegas, frente a cuatro novillos-toros de la ganadería Castillejo de Huebra, mientras que el novillero sin caballos Diego Tebas cerrará la tarde lidiando un eral. Aguín subraya que más allá del nivel técnico, la diversidad del cartel refleja la ilusión de unir generaciones y estilos en un mismo escenario.
Aguín también reflexiona sobre la formación de los jóvenes toreros. La Escuela Taurina de Huesca, bajo su dirección, es un espacio de disciplina, esfuerzo y crecimiento constante: «Los inviernos están para mejorar, evolucionar y llegar al momento de dar ese paso adelante en la plaza». Para él, guiar a la cantera no es un complemento, sino una responsabilidad que le apasiona tanto como el propio toreo. Cada tentadero, cada corrección y cada enseñanza son parte de un legado que espera transmitir a quienes aspiran a caminar por sus mismos pasos. En Calanda, la emoción se mezcla con la gratitud y los recuerdos. Compartir cartel con figuras como José Ignacio Uceda Leal y Diego Urdiales convierte el festival en un encuentro de amistad y respeto: «Con todos ellos nos unen momentos compartidos y sentimientos que aflorarán ese día» – concluye.
Las entradas podrán adquirirse de forma anticipada a través de la plataforma www.eventum365.com, mediante el teléfono de información y reservas 722 20 52 65, así como en las sedes de las asociaciones beneficiarias. El día del festejo también estarán disponibles en las taquillas de la plaza de toros.

