Sevilla viene acumulando señales desde el pasado Domingo de Resurrección, donde ya se percibió una tendencia a estirar el criterio en exceso. Hoy, con una oreja concedida sin petición mayoritaria, la sensación no solo no se ha corregido, sino que se ha acentuado y ha vuelto a poner el foco en el palco.

No se trata de negar la dimensión de Lama de Góngora, que la tuvo en su primero. El toro de Alcurrucén un gran ‘Aventadofue a más, con nobleza, fondo y humillación como principales virtudes, y ahí el sevillano encontró un buen soporte para construir su faena. Hubo muletazos estimables, sobre todo al natural, donde logró ligar las series más limpias y templadas de la tarde, con buenos remates de pecho y una labor que fue de menos a más hasta su punto más alto en ese tramo final de la faena. El problema llegó después. Tras una estocada defectuosa y dos avisos, el palco concedió una oreja que no encontró respaldo mayoritario en los tendidos y que terminó por abrir el debate que ya es habitual sobre la medida del premio en Sevilla. Con el segundo, el sevillano se encontró un toro sin apenas entrega, frenado y sin continuidad, lo que dejó la faena sin contenido desde muy pronto. Apenas pudo insistir antes de abreviar.

Pepe Moral sostuvo el pulso de la tarde en el cuarto, una ‘pintura’ berrendo en colorado. Bajo un diluvio que condicionó por completo el festejo. Fue ahí donde dejó la labor más seria del festejo, con una actitud muy firme y con poder, toreando con la montera calada y bajando la mano con intención de llevar largo al toro y con la embestida siempre sometida. Hubo muletazos de mayor profundidad por el derecho, donde consiguió sujetar una embestida que exigía mando y pulso constante. El resto de su tarde fue mucho más corta. Su primero no tuvo opciones desde el principio, quedándose muy parado y sin entrega, lo que limitó cualquier intento de lucimiento.

Fabio Jiménez volvió a dejar la impresión de un torero asentado al que no le pesan este tipo de escenarios. Le tocó el lote más ingrato de la tarde, dos toros sin raza ni continuidad. En su primero, incluso, tuvo que tirar de firmeza para sostener algunos momentos en los que el animal se revolvía con cierto peligro conforme avanzaba la faena, siempre a media altura y sin permitir ni el mínimo error. El sexto mantuvo la misma línea: corto, sin viaje y sin final, lo que dejó al riojano sin posibilidad real de lucimiento más allá de la disposición.

La corrida de Alcurrucén fue siempre en la frontera de la falta de raza, con nobleza en varios toros pero sin raza ni transmisión en el conjunto, salvo dos toros, segundo y cuarto el que sí destacó por encima del resto por su mayor entrega y recorrido. El festejo, largo y pesado por momentos, terminó sostenido más por la lluvia, el esfuerzo de los toreros y la voluntad que por el contenido real del encierro.

Así te he narrado el festejo en directo

Frío salió el primero, que echó las manos por delante en el capote de Pepe Moral, quien se fue de rodillas a la puerta de toriles para recibirlo a portagayola con limpieza, antes de que el toro no se definiese en el capote, saliendo suelto de los cites del sevillano. No apretó en el caballo en un primer encuentro sin emplearse y en un segundo apenas fue señalado. Quiso Lama de Góngora aprovechar su quite, pero desistió ante la poca voluntad del animal para pasar por el capote. Llegó a la muleta de Moral con muy poco recorrido y agarrado al piso. Puso voluntad el de Los Palacios, pero el toro nunca terminó un viaje completo y levantaba la cara a mitad del muletazo por el izquierdo; por el derecho fue tardo y sin raza para acudir a los cites. Finalmente, optó por el macheteo antes de dejar una estocada entera arriba. Saludos.

Se definió el segundo de salida como un toro correoso, sin fijarse en el capote de Lama de Góngora, siempre moviéndose sobre las manos. No lo puso fácil en banderillas, esperando mucho a los de plata y saliendo con disparo cuando acudía. En el caballo fue pronto, dejándose pegar pero sin apretar ni ser castigado en exceso. Por bajos, genuflexo, se sacó Lama al toro más allá de la segunda raya del tercio, donde inició la faena de uno en uno ante un animal que se venía tardo. Sin embargo, el toro fue a más a partir de la tercera serie, sacando mayor humillación y fondo. Al natural llegó lo más rotundo, logrando ligar muletazos de mayor profundidad y rematando con un pase de pecho de rotundo. Tuvo el toro calidad, nobleza y humillación, creciendo en la faena. Pinchó en el primer intento y dejó una estocada contraria en el segundo tras aviso. Sin petición mayoritaria, fue concedida una oreja discutida.

Salió suelto y parado el tercero de la tarde, que no pasó por el capote de Fabio Jiménez, totalmente desentendido desde el inicio. Tras dos pasos por el caballo en los que no empujó, aunque se dejó pegar, quitó por chicuelinas desde los medios Pepe Moral. Llegó a la muleta sin fuelle ni motor, y todo lo quiso hacer con orden y firmeza el riojano, pero se topó con un toro agarrado al piso que no pasaba, desarrollando además sentido conforme avanzaba la faena. Fue haciéndose peligroso, derrotando arriba al final de los parones, en los que Jiménez siempre tragó con disposición al borde del percance. Sin opciones reales ante un desarrazado Alcurrucén, lo mató de una estocada contraria con la que el toro tardó en doblar, sonando un aviso.

Bajo un tremendo aguacero saludó Pepe Moral por verónicas al cuarto de la tarde, que este sí se empleó en el capote del sevillano, bajando la cara y embistiendo mejor por el pitón izquierdo. Protestó el toro en el primer encuentro con el caballo, echando la cara alta, pero luego mostró mejor condición. Con la montera calada, Moral conjugó una faena basada en muletazos largos y mano baja, rompiendo siempre los pases y tirando de la embestida a base de enganchar la embestida con los vuelos y colocar la muleta en la cara. Siempre por bajo y con rotundidad, el sevillano cuajó una labor importante bajo el diluvio, aunque la lluvia y el revuelo en los tendidos restaron atención a una faena de mayor nivel del que reflejó el eco en la plaza. Importante toro de Alcurrucén, noble, humillador y con recorrido. Mató de una estocada contraria en la que el toro le echó la cara arriba, necesitó de un golpe de cruceta y dio una vuelta al ruedo de ley.

Tuvo que salir casi hasta los medios Lama de Góngora para recibir al quinto por verónicas, en las que el toro humilló y embistió con brío y buen son en el capote. Apenas fue castigado en el caballo, quedándose en el peto sin emplearse y sin ser picado en exceso vito que de raza no andaba sobrado. En la muleta, el toro se complicó al llegar sin fuelle y completamente parado, pese a la voluntad del sevillano. Siempre lo intentó tirando de la embestida, pero solo destacó la tanda inicial por derechazos, en la que logró ligar con cierta continuidad. A partir de ahí, el toro echó la persiana y no ofreció más opciones. Mató al segundo intento tras una faena un tanto larga. Silencio.

No se entregó de salida el sexto en el capote de Fabio Jiménez, que lo puso de largo en su primer encuentro con el caballo, saliendo manseando tras el segundo topetazo del castoreño. No tuvo opciones el riojano, que quedó inédito ante un sexto agarrado al piso y sin raza, que apenas pasaba y, cuando lo hacía, era calamocheando y quedándose corto sin llegar a los finales. Pese a las buenas maneras e intención de Fabio Jiménez, no pudo construir faena y finalmente se fue a por la espada. Mató al tercer intento y el toro tardó en doblar. Silencio

LA RESEÑA


Real Maestranza de Caballería (Sevilla) Corrida de Toros || Primera de la Feria de Abril 2026

Entrada: Poco más de un tercio de plaza

Se lidiaron toros de Alcurrucén,

  • PEPE MORAL (Verde oscuro y Azabache), Saludos y Vuelta al ruedo;
  • LAMA DE GÓNGORA (Caña y Oro), Oreja y Silencio;
  • FABIO GIMÉNEZ (Verde botella y oro), Silencio tras aviso y Silencio;