Miranda y Colombo salen a hombros en una tarde de entrega más que de toros en San Cristóbal

Miranda y Colombo salen a hombros en una tarde de entrega más que de toros en San Cristóbal

David de Miranda y Jesús Enrique Colombo abrieron la puerta grande en la segunda corrida de la feria de San Cristóbal tras cortar dos orejas cada uno a un encierro de Los Aranguez de escaso fondo y limitado recorrido. El triunfo, de marcado carácter triunfalista, se sustentó más en la disposición de los toreros que en el juego de los toros, en una tarde fresca y con algo más de media plaza ocupada.

El encierro de Los Aranguez ofreció pocas opciones reales de lucimiento. Salvo el segundo y el tercero, que se dejaron algo más, el resto acusó falta de recorrido y transmisión, lo que condicionó una función que se sostuvo gracias a la actitud de los actuantes y al deseo del público de disfrutar la tarde.

Emilio de Justo, triunfador de las tres ediciones anteriores, no tuvo su día. Con el primero se encontró un toro que se quedaba corto y embestía a medias. El extremeño, firme y técnico, intentó aprovechar esas arrancadas medidas, logrando que sonara la música por la entrega, pero el mal uso de la espada —con aviso incluido tras seis pinchazos y dos descabellos— enfrió definitivamente su labor. El quinto fue el lunar negro del encierro: un toro sin opciones ni transmisión. De Justo lo sometió con oficio y le robó algunos muletazos sueltos antes de despacharlo de una estocada que silenció la plaza.

David de Miranda cuajó la faena más redonda de la tarde. Su primero tuvo recorrido y clase, y el onubense lo entendió desde el inicio, firmando una labor de dominio y buen trazo, especialmente por el pitón derecho. Los naturales largos y templados dieron dimensión a una faena de corte artístico que culminó con un espadazo certero. Dos orejas y vuelta al ruedo para el toro. En el quinto se topó con un animal parado y sin recorrido, ante el que intentó justificarse sin lograr remontar una faena de escaso eco, resolviendo con prontitud.

Jesús Enrique Colombo fue el torero más arropado por el tendido. En su primero destacó desde banderillas, colocando tres pares de poder a poder. Ya con la muleta, se apoyó en la mano derecha para construir una faena vibrante, con tandas que conectaron con el público, sin renunciar al pitón izquierdo. La estocada entera provocó la rápida caída del toro y le valió dos orejas, con vuelta al ruedo al astado. En el sexto volvió a brillar con los rehiletes, pero la faena de muleta, aunque voluntariosa y celebrada, se alargó ante un toro que fue a menos. El fallo con la espada le privó de un nuevo trofeo.

Cuatro orejas en total en una tarde que quedará reflejada en el acta como triunfal, aunque en el recuerdo quedará la sensación de que hubo más entrega que materia prima para el lucimiento.

LA RESEÑA


Plaza de toros «Hugo Domingo Molina» – Viernes 30 de enero 2026 – San Cristóbal (Venezuela) || Segunda de la Feria de San Sebastián 2026

Se lidiaron toros de Los Arangue, Rajaron en su mayoría destaca el segundo y tercero que le dieron vuelta al ruedo a los despojo. Tarde fresca y agradable, algo más de media de entrada.

  • Emilio de Justo (Azul noche y oro), silencio tras aviso y silencio;
  • David de Miranda (Sangre de toro y oro), dos orejas y silencio;
  • Jesús Enrique Colombo (Tabaco y oro), dos orejas y palmas;

Incidencia: Buen puyazo de Carlos Alzate en el quinto.