La clase de un toro ‘Histórico’ y el desencanto de lo que no fue

La clase de un toro 'Histórico' y el desencanto de lo que no fue

La tarde en Pamplona caminó entre los ecos del toreo bueno y el rumor constante de lo que pudo haber sido. Se llamó ‘Histórico’ el tercer toro de Jandilla, y su nombre no fue casualidad: tuvo bravura, clase y fondo, y encontró en Pablo Aguado un torero dispuesto a acompasarlo con suavidad y verdad. Fue, sin duda, el mejor toro del encierro y el único que permitió soñar con el toreo en plenitud.

Pero más allá de esa luminosa excepción, la corrida de Jandilla no terminó de romper. Faltó raza, sobró mansedumbre, y la entrega de los toreros se estrelló una y otra vez contra la falta de casta de sus oponentes. Ni Juan Ortega ni Roca Rey encontraron el hilo de faena redonda, y los aceros terminaron por apagar las luces que tímidamente habían encendido. Una tarde con sabor agridulce, en la que el gran protagonista no fue un hombre, sino un toro.

No terminó de definirse el primero de la tarde en las verónicas con las que lo saludó Juan Ortega, que ya desde el recibo dejó entrever que el de Jandilla no iba sobrado de fuerza. En el primer encuentro con el caballo embistió sin entrega, apoyado solo en el pitón izquierdo. Ortega quitó por chicuelinas con mucho ajuste, y en la última estuvo a punto de ser arrollado. En el segundo puyazo, el toro se dejó pegar sin empujar y Palomares midió el castigo consciente de la justeza de fuerzas.

Brindó Ortega a Miguel Criado (hijo), y comenzó la faena con ayudados por bajo llenos de torería, el último también al borde del susto haciéndole el toro la zancadilla. Tuvo nobleza el animal, pero careció de finales y celo, sin terminar nunca los viajes. Por el izquierdo se quedaba aún más corto, aunque Ortega siempre lo llevó con suavidad y mucho temple. La faena, condicionada por la escasa transmisión del toro, dejó momentos de gran expresión y detalles toreros. Mató al segundo intento de una estocada delantera y baja. Silencio

Con el capote a la espalda por gaoneras saludó Roca Rey al segundo de la tarde, en un recibo vibrante en el que se llevó un pitonazo sin consecuencias en uno de los viajes del toro. El de Jandilla pasó por el caballo sin querer pelea en ninguno de los dos encuentros que tuvo con el del castoreño. Tras brindar al respetable, Roca se hincó de rodillas en los medios y se pasó al toro por delante y por detrás en un inicio eléctrico que puso al público en pie al grito de «¡Perú, Perú!». Ya en pie, cimentó la faena en redondo, pero pronto el toro se afligió, embistiendo con protestas y calamocheando en cada pase.

Acortó entonces distancias el peruano, metiéndose entre los pitones con circulares invertidos para reconectar con los tendidos en un arrimón de entrega ante un oponente que ya se quedaba corto. El epílogo por bernadinas cerró una faena de más torero que toro. Mató de una estocada desprendida que necesitó de dos golpes de descabello, y escuchó dos avisos. Silencio tras dos avisos.

Muy despacio meció Pablo Aguado al tercero, al que saludó por verónicas ganándole el paso hacia los medios, ante un toro que metió siempre bien la cara en el capote. Lo llevó al primer encuentro con el caballo por chicuelinas muy toreras, y posteriormente quitó también por delantales cerrados con una media que despertó los olés en los tendidos. Replicó Juan Ortega por verónicas en un turno de gran suavidad y empaque.

El inicio de faena fue muy pulseado por parte de Aguado, que toreó con enorme templanza a un toro con mucha clase y que sí llegaba hasta el final del embroque. El arranque muleteril, precedido por un molinete torero, dio paso a una faena repleta de hondura, pulso y pureza. Una labor clásica, sin aspavientos, pero cargada de verdad. Por el pitón izquierdo brilló especialmente el sevillano, que cerró por naturales antes de que el mal uso de los aceros le privase de premio. Buen toro este ‘Histórico’ de Jandilla, toro bravo , con clase y fondo. Ovación.

Por verónicas saludó Juan Ortega al cuarto de la tarde, que embistió mejor por el pitón izquierdo, mientras que por el derecho se salía siempre desentendido. Mientras los tendidos seguían en plena merienda, el toro pasó hasta tres veces por el jaco, pero sin entrega, midiéndose mucho el castigo y levantando enseguida la puya.

Andando con mucho gusto, Ortega se lo sacó a los medios y comenzó toreando con suavidad, pulseando la embestida de un animal que siempre protestó y manseó sin entregarse. Se fue poniendo cada vez más áspero y deslucido, hasta terminar por apagar por completo cualquier atisbo de lucimiento. Mató de media estocada que cayó baja. Silencio.

A pies juntos recibió Roca Rey al quinto de la tarde, que nunca se enceló en el percal del peruano y salió suelto en cada lance. Manseó también en varas, recibiendo el primer puyazo en el caballo que guardaba la puerta y saliendo suelto del segundo en cuanto sintió el castigo.

Inició faena por estatuarios, y cuando cambió la inercia por la espalda, estuvo a punto de ser prendido. Siempre tuvo fijeza el toro en la muleta de Roca Rey, pero mejores fueron los inicios que los finales: salía de los muletazos sin celo, al borde mismo de la mansedumbre. El tramo final del trasteo fue más exigente por parte del limeño, que le bajó la mano y buscó exprimir hasta la última embestida del de Jandilla. Pinchó mientras sonaba un aviso y volvió a fallar con los aceros. Silencio.

Nunca descolgó el sexto en el capote de Pablo Aguado, que no pudo lucirse en el recibo. Tampoco se entregó el toro en sus dos encuentros con el caballo. Ya en la muleta, embistió a media altura con una acometida pegajosa, girando siempre sobre las manos. Tuvo nobleza, pero le faltó raza y un punto más de clase para que aquello tomara vuelo. Aguado dejó pinceladas sueltas de gusto y torería, momentos de buen trazo y expresión, aunque sin continuidad por la condición del astado. Mató de una media estocada trasera. Silencio

LA RESEÑA


Plaza de toros de Pamplona (Navarra) || Séptima de la Feria de San Fermín 2025

Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’

Toros de Jandilla y Vegahermoso (2º), destacó por encima del encierro el tercero ‘Historiador’ un toro con clase, fondo y bravura.

  • Juan Ortega (verde manzana y oro) : Silencio y Silencio;
  • Roca Rey (azul turquesa y oro) : Silencio tras dos avisos y Silencio;
  • Pablo Aguado (negro y oro) : Ovación y Silencio;

Incidencias: Iván García se desmonteró tras parear al sexto. 

document.addEventListener('DOMContentLoaded', function() { if (window.innerWidth <= 768) { // Solo para pantallas móviles var sortableTables = document.querySelectorAll('.scporder-table tbody'); sortableTables.forEach(function(tbody) { new Sortable(tbody, { animation: 150, handle: '.scporder-handle', scroll: true, fallbackOnBody: true, swapThreshold: 0.65 }); }); } });