Colombia avanza en la asfixia legal del toreo durante el periodo de transición hasta su prohibición

Antonio Ferrera y Fernando Adrián lideraron el triunfo en el festival del Señor de los Cristales, cortando dos orejas cada uno

El documento, elaborado de manera conjunta por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible y el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, pretende reglamentar la actividad taurina durante el año y medio que resta antes de su eliminación total del calendario cultural colombiano.

Según el borrador, uno de los principales objetivos es reducir de manera sustancial lo que el texto denomina “maltrato” en los espectáculos taurinos. Para ello, se establecen importantes restricciones que limitan tanto el número de festejos como las plazas en las que podrán celebrarse.

Entre las medidas más significativas, el proyecto contempla que solo podrán organizarse corridas de toros y novilladas en aquellas plazas que acrediten la celebración ininterrumpida de festejos taurinos desde el año 2010, dejando fuera a numerosos municipios y cosos que han tenido temporadas intermitentes.

Además, se prohíbe de forma expresa que las alcaldías financien, apoyen o promocionen espectáculos taurinos, lo que supone un nuevo golpe económico y organizativo para el sector en un país donde muchas ferias dependen del respaldo institucional.

Control veterinario y sustitución de animales

El borrador introduce también un mayor control sobre la lidia de los animales durante los festejos. El texto señala que cualquier toro que muestre “signos evidentes de lesiones físicas graves, comportamientos anormales o cualquier condición que, a juicio del equipo veterinario presente en la plaza, le impida continuar”, deberá ser retirado de inmediato del espectáculo.

En estos casos, se contempla la posibilidad de sustituir al animal, siempre que las condiciones del festejo lo permitan, una medida que altera de forma sustancial el desarrollo tradicional de la corrida y refuerza la intervención administrativa y técnica en la lidia.

Con esta nueva reglamentación en preparación, el Gobierno colombiano continúa avanzando en la desarticulación progresiva del toreo, en un contexto de creciente presión antitaurina y a escasos meses de que se consuma la prohibición definitiva prevista para 2027.