PADRE, las cinco letras que siempre te abrazan como un refugio. El hijo, Jesús, las otras cinco que nos regalaron que fuera eterno. ¿Y con las cinco que se encarnan en la tierra? Ese padre, que todos tenemos, y el alma elige cuando se vuelve carne, ¿cómo lidiar con su partida?
Hoy es Viernes Santo, el día que el Señor escogió para abandonar su cuerpo y ¡hay que ser muy especial para compartir esa fecha el día de tu despedida! Así lo ha decidido Paco, la fina y fiel sombra en los callejones que acogían al de Linares, el tan torero, Curro Díaz.
Curro y la Resurrección, ese domingo que abre el portón de la esperanza infinita, ¡qué idilio el suyo! Pasado mañana, habrá un Curro sin ese ángel custodio delante de sus ojos cuando atraviese su mirada hacia el callejón de Las Ventas. Torero, amigo, ahora toca mirarse a uno mismo porque esas cinco letras – de refugio eterno – PADRE, están siempre contigo.

