Julián Guerra: “Matar la corrida de Vitorino en Madrid merece otro respeto”

Julián Guerra: “Matar la corrida de Vitorino en Madrid merece otro respeto”

Julián Guerra, apoderado de Borja Jiménez, desveló desde Valdemorillo en el programa La tarde de después, conducido por Vanesa Santos en OneToro, los entresijos de una de las decisiones más comentadas del invierno taurino: la elección de la corrida de Vitorino Martín para San Isidro.

Guerra aclaró que Borja Jiménez no tenía firmada inicialmente la corrida de Vitorino, sino dos compromisos de máxima categoría, con incluso la posibilidad de lidiar ambas en otoño. Sin embargo, fue el propio torero quien, al llegar a Madrid, tomó la determinación definitiva. “Me llamó y me dijo: he decidido que mi corrida no es ninguna de esas dos ganaderías. Llama a la empresa y dile que quiero matar la corrida de Vitorino”, explicó.

El apoderado reconoció que la decisión no respondía a una necesidad profesional inmediata, sino a una convicción personal del torero, asumiendo toda la responsabilidad. “Está loco, no es necesidad ahora mismo. Pero las circunstancias han hecho que me presionen y yo he decidido que quiero matar la corrida de Vitorino como la de todos”, afirmó, dejando claro que se trata de una apuesta consciente por una de las ganaderías más exigentes del campo bravo.

Guerra subrayó además la dificultad añadida que supone esta elección en un contexto en el que en plazas como Sevilla han desaparecido corridas previamente previstas, más allá del mano a mano de Vitorino, lo que refuerza el carácter singular de la apuesta en Madrid.

El apoderado también se mostró muy crítico con lo ocurrido durante la gala, asegurando que las condiciones inicialmente pactadas fueron cambiando y que, por cuestiones de protocolo, Borja Jiménez decidió no participar activamente. “Matar seis toros en Madrid necesita o merece otro respeto”, señaló, extendiendo esa reflexión a todos los compañeros que actúan en San Isidro.

En ese sentido, Guerra lamentó que una decisión de tanto calado, como elegir por voluntad propia una corrida de Vitorino Martín —cuando podía haber optado por dos corridas de máximo nivel—, se despachara con ligereza. “Una apuesta así necesita algo más que una broma de Ramón García”, afirmó, dejando claro su desacuerdo con el tratamiento recibido.

Más allá del episodio de la gala, Julián Guerra puso el foco en lo taurino y en la importancia del hierro de Victorino Martín, al que definió como uno de los dos hierros emblemáticos junto a Miura. “La de Victorino está coronada. Si embiste uno, se encumbra”, aseguró, destacando el valor simbólico y real de este tipo de compromisos.