La ciudad de Ronda, considerada la cuna indiscutible del toreo, fue escenario el pasado 20 de marzo de una jornada cultural de enorme relevancia para el mundo taurino, donde tradición, arte y afición se entrelazaron en un ambiente excepcional.
El acto central fue la presentación del libro La grandeza de la tauromaquia. Entre historia, tradición y futuro, obra del escritor Antonio Martínez Iniesta, que logró abarrotar el salón dispuesto para la ocasión. El interés despertado por el autor y por la temática taurina quedó reflejado en el cartel de “no hay billetes”, que volvió a colgarse —esta vez, en lo literario— al agotarse todos los ejemplares disponibles.
Martínez Iniesta estuvo acompañado por destacadas personalidades del toreo, entre ellas los maestros José Antonio Campuzano, Francisco Rivera Ordóñez y, de manera muy especial, José Antonio Morante de la Puebla, cuya presencia generó momentos de cercanía y emoción. La implicación del torero cigarrero con la defensa y difusión de la tauromaquia quedó patente en cada intervención y gesto hacia los asistentes.
La organización corrió a cargo de Tauromundo, cuya impecable dirección, liderada por su presidente Martín Vivas Ruiz, fue determinante para convertir este encuentro en un hito cultural de primer nivel. Su trabajo y el del equipo que encabeza consolidaron el éxito de una cita que ya forma parte del calendario taurino de referencia.
Durante la jornada también se puso en valor el documental dedicado al maestro Antonio Ordóñez, figura esencial en la historia del toreo y símbolo eterno de la tauromaquia rondeña. Este trabajo audiovisual rescata la memoria de uno de los grandes pilares del arte taurino contemporáneo, concebido como una pieza clave para preservar y transmitir el legado histórico del maestro a las futuras generaciones. La expectación generada anticipa que será una obra de notable impacto.
El evento contó además con el respaldo institucional de la Diputación Provincial de Málaga y del Ayuntamiento de Ronda, representado por su alcaldesa María de la Paz Fernández Lobato, cuya presencia subrayó el compromiso público con la conservación y promoción de la cultura del toro.
En definitiva, Ronda volvió a demostrar por qué sigue siendo epicentro del sentimiento taurino, acogiendo una jornada memorable en la que la palabra, el arte y la emoción se unieron para ensalzar la grandeza de una tradición viva. Una celebración colectiva que engrandece la cultura taurina y refuerza su presencia en el imaginario cultural de la ciudad.

