La crónica del Sábado de Gloria en Lorca: renacer para limosnear y morir al servicio de la élite

Qué difícil resulta hacer frente a aquello que has añorado durante décadas, pero aquí estoy. Sutullena volvió en marzo de hace ya dos años; lo hacía de la mano del Ayuntamiento de Lorca, vía Fulgencio Gil, y con una gestión “provisional” que articularía los primeros festejos tras la reinauguración. Estaba formada por el amigo del alcalde y camarada de tendido, Hilario Campoy, sin experiencia previa. Lo acompañaría Curro Vivas, banderillero y amigo de Paco Ureña, conforman Cuvhica Taurina S. L. Dos años después, con restricciones, confrontando al aficionado, al servicio de un torero necesitado e incumpliendo la promesa frente a su afición de una futura licitación, continúan al mando de una plaza que renació para morir al servicio de la élite.

Lorca, Sábado de Gloria. Los tendidos, casi llenos, acuden a la cita más importante del ciclo taurino lorquino. ¿El aliciente? Ver al peruano Andrés Roca Rey presentarse en Sutullena en vísperas de su comparecencia en el Domingo de Resurrección sevillano. No hay más. En general, quedan lejos aquellos viajes a Madrid acosando la mano izquierda del torero de la tierra, que hoy, más que nunca, está ausente y parece no serlo. La gente, hastiada, lo transmite en redes sociales: “ya vale la broma de Ureña, se nota quién lleva la plaza”; “al servicio de su majestad, por su cumpleaños otra capea” —por cierto, la habrá en Feria por su XX aniversario de alternativa—. En la plaza el cachondeo es latente, una peliaguda condición que transforma el siempre afable ambiente de Sutullena en un peligroso cóctel de sentimientos. Estallará algún día. A este cóctel súmele aquello que ingiere la mitad de los palcos de invitados, que divisan la corrida de pie; incluso dan la espalda al rito y circulan por las bocanas durante el transcurso de la faena. Retornando, realmente llevan razón: Paco ha toreado todas las corridas celebradas en su localidad con resultados más que insuficientes. Pero claro, para el empresario está cumbre, como es él mismo… No crean a los medios que mendigan titulares de prepago: las orejas no tienen peso en Lorca, pues escasea la educación taurina, y con el toro que sale, poco arte se puede ver.

Y de esa misma manera discurrió la tarde del lorquino: limosneando —al igual que acabarán los aficionados lorquinos en el parking de Los Padillas tras pagar dichos boletos—. Mi afición me exige que no os haga perder el tiempo con palabrería barata, así que os lo resumiré. Paco limosneó, mendigó, como lo queráis decir: desde la formulación de la feria, con manos a manos innecesarios para conseguir titulares vacíos y realizar el conocido “cambio de cromos”, hasta en la lidia de los indecentes astados de Juan Pedro Domecq.

Escuchó silencio en el primero de su lote: un bichejo grande, pasado de kilos, torpe y sin fuerza, con el que no se acopló en ningún momento. Se le complicó con la espada. El toro tuvo cierta calidad por el pitón izquierdo, aunque no consiguió más que silencio. “Traumaturgo” resultó diferente, sin ser un gran toro. Preavisó con su morfología: serio, mejor cuajado, altivo en la salida de toriles y pudiente con sus kilos. Pasable. La prontitud del segundo animal le sirvió para intentar lucirse en los medios mediante chicuelinas. Dejó entero al toro en un inexistente tercio de varas para así poder aprovechar sus cualidades, pese a su justo fondo. Paco pudo triunfar, pues “Traumaturgo” gozó de cadencia en la embestida, humillación y prontitud, sin destacar por brusco. Pese a ello, no consiguió amoldarse y se le escapó la faena. Sabedor de ello, con el animal desfondado, se entrometió en sus pitones mediante circulares y pases por la espalda para desplantar al moribundo animal y conseguir una oreja al matar al segundo intento con una petición discutible. No hubo cambio alguno con el último de su lote. Correspondió “Burlón” a las demandas de Puerta Grande de Paco Ureña. El toro, que se mantuvo durante toda la lidia a la espera del “duende” del lorquino, presentó cualidades óptimas para un mayor resultado: ausente de brusquedad, con ritmo y cierta clase. Acudió de gran manera al caballo, quebrando la vara del tío del jaco. Hubo más toro que torero. No consiguió enroscar un muletazo; lo escupió todo. Fue al rajarse cuando sonaron los primeros olés. Ureña, de manera impertinente y rodillas en tierra, volvió a entrometerse con diversos alardes en los terrenos del toro, y fruto de la necesidad de triunfo fue prendido por la ausencia de fondo del animal y su poca previsión. Mató al segundo intento. El animal recibió la puntilla en reiteradas ocasiones hasta fallecer. Consiguió una oreja.

No mejoró en presentación ni comportamiento “Zafador”, primero de Roca Rey. El animal se presentó acusadamente bizco y escuálido: toro impropio para la plaza de toros de Lorca, que ya es decir. El tendido lo hizo saber. No se prestó al recibo con la brega, teniendo que fijarlo la cuadrilla del peruano. Un recibo por delantales ayudó a dicho propósito, propiciando los primeros aplausos de la tarde. Lo dejó entero en el caballo, vislumbrando la cotidiana faena de Andrés. Pasó por alto una delicada, minuciosa y cadenciosa tanda ayudada por el izquierdo —lo mejor de la tarde— entre el arrimón final que le propició un trofeo, pese a la minoritaria petición, al matar de buenas maneras al primer intento. El mejor toro de la tarde en Lorca fue el segundo de su lote, cuarto de la corrida: “Desteñido”, pues mostró prontitud, fijeza, cuajo, armonía, algo más de fondo y la maleabilidad característica de los de Juan Pedro. Vergonzosa imagen nos dejó la cuadrilla en el tercio de varas cuando, al relance y muy encima del caballo, el animal se prestó al castigo y el picador no consiguió controlar el jaco, viniéndose abajo con él. Esto propició la indisposición del caballo durante largos minutos, teniendo que desmontar por completo el peto protector para poder levantar al animal. Dejando de lado esta anécdota, bien supo aprovechar dichas cualidades Roca Rey para alzarse con las dos orejas en una faena cimentada en el alarde y la gallardía, bajo el ya conocido concepto del peruano. El aficionado se quedó con las ganas de ver a aquel animal rendido tras el embroque. Lo cuajó de aquella manera… ¡Ay, si a este señor le diera por torear de otra forma! Mató a la primera, como acostumbra. Dos orejas, y vuelta al ruedo para un buen toro de Juan Pedro Domecq, al que algunos espabilaos solicitaron el indulto. Otras dos orejas consiguió Andrés en una faena similar: ligazón, molinetes, circulares, circulares invertidos, rodillas en tierra y el conocido arrimón final, ante otro decente pero mal presentado pupilo de Juan Pedro Domecq.

Sutullena, renació para educar y expandir el toreo, no para servir al sistema como cortijo de unos cuantos. Preocupa la deriva empresarial, la deriva triunfalista del palco, el ganado y la poca educación de los tendidos. Ansío la “lucha inquebrantable” del Club Taurino de Lorca, ahora amordazado y sumiso. Ansío el día que pueda nombrar a Sutullena con orgullo. Mientras tanto, seguimos en la lucha.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Lorca (Murcia) – Mano a Mano || Sábado de Gloria

Sábado 04 de abril de 2026

Entrada: Plaza llena

Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq,

  • PACO UREÑA (Verde botella y Oro), Silencio, Oreja y Oreja;
  • ANDRÉS ROCA REY (Turquesa y Oro), Oreja, Dos orejas y Dos orejas;