LA PATRONA DE LOS REJONEADORES ESTÁ EN LORCA

LA PATRONA DE LOS REJONEADORES ESTÁ EN LORCA

¿Qué sería del toreo sin la fe? ¿Qué sería de la fe sin Lorca? En estos tiempos de camaleonización cultural, donde lo propio es ajeno y lo mío de nadie, me mantengo en pie. Algo tibio, ausente, tal vez imprudente y decepcionado, pero en pie. Firme. Convencido. Pica en alto contra el taurineo arcaico que inunda nuestros tendidos —hasta los propios ruedos— junto a esos falsos nacionalistas que anhelan la llegada de un mesías rubio y sajón que ponga en jaque a “los malos” de su propia historia, que no es la nuestra, pero sí la que ponen a la venta. Mientras que otros muchos asumimos el coste de dicho empadronamiento. Propondría un carné para poder fumar puros. Aquellos que continúan relegando a una mísera historia de Instagram lo que solo recuerdan en una impropia semana del año. Pero, vaya semana.

Sigo en esta mi lucha, esta vez en Cuaresma, con Lorca, que no es lo mismo que vivir en ella. Dicen que aquí se siente de distinta manera, que las horas pasan a otro compás y que el sol te embauca con aires de la superioridad de aquel que sabe que brilla más que nunca porque algo grande está por llegar. Época de velas, de familia, de súplicas, anhelos y realidades. De parches, de balcones nacionales, de costureras. Tiempo de retornos con los que ya no están y con lo que ya fue. Tiempo de seda, de oro y de percal. Época de toros. Época de toreros que mecen la brega al igual que comprende el incensario que debe dignificar nuestro tiempo. Que la temporada taurina empiece en Cuaresma no es casualidad. Que yo sea de Lorca tampoco. Y es que el plan de Dios es perfecto.

La Semana Santa de Lorca es mundialmente conocida por su peculiar forma de representación. Es el transcurso del Antiguo y Nuevo Testamento, mediante una magnificente representación teatral, la que se plasma en la avenida Juan Carlos I. Tribunas kilométricas para más de 9.500 lorquinos; carros, carrozas, mantos y capas bordadas a mano en sedas y oro; miles de figurantes y caballos, muchos caballos. Los mejores de España. La historia de dicha ciudad trae consigo esta particular figuración como medida para paliar la deficiencia, en cuanto a imaginería se refiere, que se aglutinó en las distintas sucesiones históricas. La tradición caballística de Lorca nace de este acontecimiento y ha proporcionado la comparecencia de los mayores profesionales del mundo del caballo. Durante todo el año, las comisiones de las dos cofradías que procesionan bajo este paradigma —blancos y azules— destinan “ojeadores” a las mejores yeguadas de España con la intención de procesionar bajo el mejor ejemplar. Solamente el 30 % de los caballistas son locales; el resto, personalidades, actores de acción, jinetes profesionales y toreros. Es así como Lorca se posiciona cual epicentro mundial del caballo durante toda una semana.

Atraídos por su afición y devoción, los hermanos Peralta —Rafael y Ángel—, Manuel Vidrié, Manuel Baena, Pablo Hermoso de Mendoza, Andy Cartagena, Sebastián Fernández, Ginés Cartagena y Óscar Borjas han sido algunos de los rejoneadores que han acudido a la llamada lorquina de su patrona: la Virgen de la Amargura del Paso Blanco. Por iniciativa de Manuel Baena y Rafael Peralta, en los años sesenta, dicha advocación lorquina fue nombrada patrona de los rejoneadores por la Unión de Rejoneadores Españoles, pues ya la cantidad de aficionados al mundo del toro y del caballo que procesionaban por y bajo su amparo era más que significativa. Pepín Liria y Diego Ventura son más nombres de la amplia lista.

No extraña a nadie la celebración de un festejo de rejones en días contiguos aprovechando dicha venida, constituyéndose como tradición la puesta en escena de los rejoneadores en las procesiones de Jueves o Viernes Santo. El Sábado de Gloria y el Domingo de Resurrección se han postulado durante décadas como las fechas por excelencia para la celebración del festejo.

Desde la reinauguración de Sutullena el 30 de marzo de 2024, un solo rejoneador ha pisado el albero de la Ciudad del Sol —Diego Ventura, en corrida mixta—, haciendo honor a esta circunstancia, pareciendo la empresa gestora desconocer la importancia en materia de rejones que ostenta Lorca y su plaza de toros, relegando a pedanías y plazas portátiles estos festejos. El aficionado ansia una revalorización del mundo del caballos. Escúchenlo.

La patrona de los rejoneadores está en Lorca y es la “Virgen de los Claveles”, la “Reina de Lorca”, la “Virgen guapa”, la Santísima Virgen de la Amargura del Paso Blanco. Obra de Sánchez Lozano. Háganlo saber.