Los comienzos taurinos de la ciudad: Siglo XVI

Los comienzos taurinos de la ciudad: Siglo XVI

Es en este siglo donde encontramos la primera manifestación taurina de nuestra ciudad.

Diferenciamos datos asociados a la ciudad de Murcia en 1365, cuando “se compran toros en la capital para correrlos y alancearlos, como diversión popular y ejercicio para los caballeros”.

Es Lorca la segunda población de la Región de Murcia de la que se tiene constancia de cualquier tipo de indicio taurino, con datos que se remontan a 1530. Le siguen cronológicamente Caravaca (1551), Cartagena (1577) y Yecla (1575).

Este primer indicio correspondería a la celebración de la festividad de San Juan, donde se compró un toro y “se trajo la zambra”. Se conoce el coste: 4.090 maravedíes.

El segundo indicio de celebración con toros en la ciudad de Lorca lo hallamos en el verano de 1567, para la misma festividad, San Juan. En este caso conocemos más detalles sobre la celebración: parece consistir en una especie de encierro llevado a cabo por la calle de Santiago, finalizándose con una capea para los mozos de la ciudad. Vicen Gil manifiesta hacerse cargo de la instalación de las barreras y de los daños causados. En el mismo año se celebraría otro encierro en honor a la patrona, la Virgen de las Huertas, en el mes de septiembre, con un organigrama similar.

Es en 1573 cuando encontramos la primera celebración de una “corrida de toros” en un emplazamiento determinado. Lorca no contará con un edificio destinado a este uso hasta mediados del siglo XIX, como veremos más adelante. Hasta esa fecha, los festejos taurinos en la ciudad del Sol se celebrarían en la Plaza de España.

Este año se produciría una de las mayores anécdotas taurinas de nuestra ciudad:

“El día de Santiago de 1573 se preparaba una corrida a celebrar en la Plaza Mayor. Para ello se levantaron andamios y talanqueras, pero dos días antes del magno acontecimiento el alcalde mayor recibe una carta del obispo recordándole que está prohibido correr los toros. El corregidor, obediente, manda pregonar la misiva y recoger las barreras preparadas. Pero el pueblo, con nocturnidad y alevosía, las levanta de nuevo. La autoridad competente las vuelve a desarmar y el pueblo las levanta otra vez y celebra su fiesta, corriendo los cinco toros en honor al santo”.

Este contexto se debe a que el día 1 de noviembre de 1567 el papa San Pío V publicó la bula De salute gregis dominici, prohibiendo terminante y perpetuamente las corridas de toros y decretando pena de excomunión inmediata contra cualquier católico que las permitiera o participase en ellas.

Las siguientes manifestaciones taurinas del siglo se desarrollan bajo este mismo contexto.