Las XXV Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra vivieron este viernes su clausura con una jornada muy especial que tuvo como protagonista a una de las grandes figuras de la historia del toreo, el maestro Enrique Ponce. Bajo el título “La maestría de una gran figura del toreo”, el torero de Chiva ofreció una charla cargada de recuerdos, reflexiones y vivencias que puso el broche de oro a unas jornadas que este año han celebrado sus bodas de plata.
El acto se celebró en el Auditorio Juan Pascual de Mena, donde el público volvió a llenar el recinto para asistir a una conversación conducida por el periodista David Casas. A lo largo del encuentro, el comunicador guio un diálogo cercano y profundo en el que el maestro valenciano repasó algunos de los momentos más importantes de su extensa trayectoria profesional.
Durante la charla, Ponce fue desgranando con serenidad episodios clave de su carrera, recordando triunfos, tardes memorables y toros que marcaron su historia tanto en España como en América, escenarios donde forjó una de las trayectorias más largas y exitosas de la tauromaquia contemporánea.
El diestro evocó también algunas de las rivalidades que marcaron distintas etapas de su carrera, deteniéndose especialmente en sus enfrentamientos artísticos con toreros de gran dimensión como César Rincón o José Tomás, con quienes compartió páginas intensas del toreo moderno.
Precisamente sobre el torero de Galapagar, Ponce recordó uno de los episodios más comentados de la etapa final de su carrera. Según explicó, en el año de su despedida trató de coincidir con José Tomás en los carteles en varias ocasiones, llegando incluso a trasladar, a través de su apoderado, una propuesta para torear juntos en distintas plazas. Aquella posibilidad no llegó a materializarse finalmente al declinar la propuesta el torero madrileño. No obstante, durante la charla el maestro dejó entrever que la puerta a una hipotética vuelta a los ruedos no estaría completamente cerrada si surgiera la oportunidad de hacerlo compartiendo cartel con él.
A lo largo del encuentro, el torero valenciano compartió también su visión del toreo, reflexionando sobre la evolución de la Fiesta y subrayando la importancia de mantener siempre el respeto al toro, al público y a la profesión, valores que —según destacó— han guiado su carrera desde sus comienzos.
El público asistente disfrutó de una velada cargada de cercanía y autenticidad, en la que Enrique Ponce volvió a demostrar su capacidad para conectar con los aficionados no solo desde la maestría en el ruedo, sino también desde la reflexión y la memoria de una vida dedicada al toreo.
Con esta jornada de excepción se clausura una edición histórica de las Jornadas Taurinas de Villaseca de la Sagra, que durante una semana ha reunido a toreros, ganaderos, mayorales, profesionales y aficionados en torno al análisis, la cultura y la defensa de la tauromaquia.
Las bodas de plata de este ciclo dejan así el recuerdo de unas jornadas que, tras veinticinco ediciones, continúan consolidándose como uno de los grandes puntos de encuentro del pensamiento taurino y una referencia imprescindible dentro del calendario cultural del mundo del toro.



