Sevilla el lunes amaneció distinta. No ya en su azul más que habitual, ni en lo frío (que me perdonen los de arriba, no estamos acostumbrados) de la mañana. Más sabiéndose como escenario de expectación para los que tenemos siempre al toro entre ceja y ceja. José María Garzón se disponía a plantar cara a los medios por primera vez oficialmente como empresario de la Plaza de Toros de la Maestranza. Todo ello con una idea rondando las cabezas del personal, colmando las barras de los mentideros. 

La premisa estaba más que digerida por todos: Morante. Al mismo tiempo que Garzón se hartaba de soñar (fuera en Portugal o en la misma Puebla del Río), los demás perdíamos el sueño en un mar de posibilidades. Quien diga que no esperaba el anuncio de la vuelta del cigarrero en el día de ayer, miente más que habla. 

Pero no se dijo. Lo que no se dice no es que no exista, simplemente es que no se dice. Y lejos de tachar a Garzón de mentiroso, es sobradamente probable que Morante ya esté prácticamente cerrado para su reaparición en Sevilla. ¿Por qué si no se dejaría ver con el empresario sevillano, manteniendo conversaciones? ¿Por qué si no Morante habría presentado los – magníficos – carteles de La Puebla del Río vestido de corto tras tentar? ¿Por qué si no se recuperaría la fecha del Corpus Christi como corrida de toros? ¿Por qué si no Morante habría encargado varios trajes a Justo Algaba? Es cuestión de hilar un poco. Tampoco hay que tener muchas luces. 

Varios motivos, sin embargo, vienen a mi cabeza para justificar que dicho anuncio no se haya producido aún. El primero, por supuesto, la salud mental del diestro. Las heridas intangibles son las más impredecibles, sus cicatrices se abren cuando uno menos se lo espera. Y hay que esperar. El segundo, imagino que tiene que ver con el planteamiento de su posible temporada. Un OK a estas alturas de la película sólo le complicaría la vida al actual número uno, y un aluvión de ofertas – que seguramente ya se haya producido de igual manera – inundarían su escritorio, siendo la más comprometida la que vendría desde Madrid

Tocará esperar para conocer el desenlace de este relato corto (ni a Juan del Val le da tiempo a escribir una novela en tan poco). Volviendo a la comparecencia de Garzón, sería injusto negar la relevancia de una decisión más que positiva: vuelve la Real Venta de Antequera. Entre 5 y 7 corridas de toros serán expuestas en sus corrales, como antaño. Aunque el elenco ganadero no va a darnos grandes sorpresas, el toro recupera protagonismo tras tantos años desvirtuado. Mayor transparencia para el aficionado, mayor cercanía tanto con él como con el gran público. Estas iniciativas son las que crean afición, las que van abriendo luz hacia el futuro. 

Respecto a la televisión, existe todavía cierta incertidumbre. Por las declaraciones del día de ayer, se deduce que Canal Sur retransmitirá tanto como desee, y que OneToro servirá para suplir los festejos que la emisora pública decida dejar vacantes. Lo ideal sería no tener que contar con las retransmisiones de la cadena privada, pero es más que sabido que la autonómica andaluza ve muy complicada la retransmisión del serial al completo. Siempre y cuando OneToro se plantee como vía subsidiaria, habrá buen hacer al menos por parte de Lances de Futuro, dejando la pelota en el tejado de la plataforma en eso de mostrarse a la altura, algo en lo que es precisa una notable mejoría. Esperemos que ni se plantee el modelo de retransmisión mixto que durante algunos años hubo en Madrid, modelo que sólo permitía ver los toros en abierto a los habitantes de la Comunidad, siendo precisa la suscripción a OneToro por parte de los restantes. Dicha decisión sería, además de equivocada, totalmente repulsiva. 

Hablaba Garzón de devolverle categoría a la Maestranza. Como abonado desde hace ya unas pocas temporadas, suponemos que conoce de sobra la importancia que tiene el trato al aficionado que ocupa la piedra tarde sí y tarde también. Así se ha postulado por el momento, ofreciendo ventajas concretas a quien se abone (10% de descuento respecto a los precios previos, que eran una mera suma del precio individual de las entradas), ofreciendo alternativas más que acertadas para jóvenes –menores de 25 años– y jubilados (habrá que ver los precios) y dejando en el aire más privilegios y ventajas que se irán anunciando. No tan acertado de cara al público será eso de mantener los elevados precios de las entradas respecto a temporadas anteriores, aunque sólo ellos conocen los entresijos de su contrato con los maestrantes, quienes seguramente hayan ampliado el canon por festejo. 

Garzón se mostró cercano, con tablas, seguro de su estrategia. Expresa que quiere construir algo grande, y si no, morir con las botas puestas. Me gustaría pensar que aires frescos vienen a Sevilla de su mano, pero va a ser necesario un serial que proporcione interés, que brinde novedad, que sea justo con los que lo merecen y distante con los que no, y que sea capaz de sembrar el futuro que da nombre a su equipo. Porque no todos los días amanecen como ayer. Y hay que estar preparados.