David de Miranda: “La Puerta del Príncipe me abrió ferias, pero Málaga lo cambió todo”

David de Miranda protagonizará un coloquio en el Club Cocherito de Bilbao dentro del centenario de su sede social

David de Miranda habla de ilusión, pero también de responsabilidad. Tras una temporada en la que pasó de la incertidumbre a la consolidación, el torero reconoce que 2025 ha supuesto un antes y un después. “Empezaba el año con muchas dudas, porque solo tenía el Domingo de Ramos en Madrid con la de Valdefresno y no sabía qué podía pasar”, explica. Aquella corrida no rodó como esperaba, pero el destino tenía preparado otro escenario.

La Feria de Abril de Sevilla fue el punto de inflexión. David de Miranda fue el único torero capaz de abrir la Puerta del Príncipe en todo el ciclo. “Gracias a Dios se rodaron las cosas para abrir la Puerta del Príncipe, aunque sinceramente esperaba que valiese más de lo que valió en un primer momento”, reconoce. Aun así, aquella tarde fue la llave que le permitió entrar, por sustituciones y oportunidades, en otras ferias importantes.

Entre ellas, Málaga. Una tarde televisada, un toro de Victoriano del Río y una faena que el propio torero asume como determinante. “No era consciente en ese momento, pero con el paso de los días me di cuenta de que ha sido una faena que me ha cambiado la vida profesionalmente”, afirma. El toro no fue sencillo y la exposición fue máxima. “Era un toro muy reservón, en cualquier momento me podía echar mano. La gente valoró esa actitud y esa entrega”.

David de Miranda sustituirá a Morante de la Puebla en la Feria de Acho de Lima

La tarde, además, tuvo su peaje físico. “En el segundo toro tuve una voltereta fuerte, estuve escupiendo sangre y bastante magullado varios días”, relata. Aquella cogida dejó secuelas que se han ido manifestando con el tiempo: “Tengo una hernia en las cervicales y arrastro problemas de espalda desde aquella voltereta”. No es un terreno desconocido para él, tras la grave lesión medular que ya sufrió años atrás. “Es mi talón de Aquiles, pero estoy recuperado y muy controlado, con preparación y fisio constante”.

Lejos de parar, el invierno ha sido intenso. Manizales apareció en enero y con ella uno de los reconocimientos más simbólicos del toreo americano. “Conseguir la Catedral ha sido algo muy bonito. Siempre se lo había oído a las figuras y nunca pensé que la tendría tan pronto”, confiesa. La respuesta de la afición colombiana le dejó huella. “Se palpa la incertidumbre por el futuro de la fiesta, pero la gente respondió llenando la plaza cada tarde. Vivirlo en primera persona fue mágico”.

“Esa faena de Málaga me ha cambiado la vida profesionalmente; ahí entendí que tenía que dar un paso adelante.”

En paralelo, su carrera tomó un rumbo inesperado con el apoderamiento de Enrique Ponce. “Tenía varias opciones, pero me ilusionaba tener como apoderado a una máxima figura, alguien que mirara por mí como torero y como persona”, explica. La relación va más allá de lo profesional. “Muchas veces te coge la muleta detrás de una becerra y te explica el toreo. Aprender así es un privilegio”.

Con Ponce comparte entrenamientos, tentaderos y una preparación intensa de cara a una temporada que se anuncia clave. “Está sonando bastante el teléfono y vienen cosas muy bonitas”, desliza, sin entrar en confirmaciones. San Isidro aparece en el horizonte con fuerza y con carteles de marcado gusto madrileño. “Soy consciente del momento en el que está mi carrera y de la responsabilidad que tengo. Hay que aprovechar este tren”.

David de Miranda se siente parte de una generación que empuja. “Hay una baraja de toreros jóvenes muy interesante y eso nos aprieta a todos. El aficionado demanda caras nuevas y rivalidad, y eso hace que salgamos cada tarde a darlo todo”.

Con los pies en el suelo y la ambición intacta, el torero afronta 2026 como el año en el que confirmar todo lo apuntado. “Ahora tengo una temporada estructurada y eso ilusiona mucho, pero también obliga. Estoy en el momento de aprovechar las oportunidades importantes”.