Imanol Sánchez: “He sentido la pasión de la tauromaquia como se cuenta en los libros antiguos”

Imanol Sánchez: “He sentido la pasión de la tauromaquia como se cuenta en los libros antiguos”

Imanol Sánchez llegó más moreno de lo habitual, aunque bromea diciendo que solo de cara. “Despedí el año tardío en España y lo inauguro aquí. Ha sido una experiencia muy positiva, muy diferente”, confiesa. La idiosincrasia de las plazas de la península de Yucatán, explica, no tiene nada que ver con la de España. Allí, la tauromaquia nace, vive y se desarrolla de por y para el pueblo.

“Me sentí queridísimo. Más allá de los carteles o del dinero, recibí muchísimo cariño”, asegura. Recuerda con especial emoción cómo los aficionados se volcaron con él: “He vivido la fiesta como nos contaban nuestros antepasados: el torero en el centro, la fiesta religiosa y la taurina conjugadas, con semanas de celebraciones. En Tizimín, dos señoras habían ahorrado todo el año para venir a ver el cartel en el que me encontraba haciendo el paseíllo… son momentos que me llenan el corazón”.

El entusiasmo del público mexicano sorprendió incluso a un torero acostumbrado a la plaza española. “Allí hay un respeto que aquí a veces se pierde. Todos me trataban como ‘matador’, con cortesía, incluso jóvenes de 16 o 17 años. Y además hay un compromiso total: trabajan todos, desde la organización de la plaza hasta los palanqueros, para que la corrida salga bien, porque a veces es el único festejo que verán en todo el año”, explica.

El toro mexicano, añade, requiere adaptación. “Es distinto. Los toros son de salida más dormida, hay que esperarlos, medirlos mucho. Con la muleta hay que empujarlos para adelante. Pero me he divertido y he sentido mucho el toreo. He podido conocer varias ganaderías y cada toro me ha enseñado algo diferente”, comenta Sánchez.

La juventud también estuvo muy presente en estas plazas artesanales. “Muchísima gente joven. Las plazas, muchas construidas sin clavos y con materiales típicos de la zona, tienen una idiosincrasia propia. Allí la fiesta es artesanal, popular y con tradición. Incluso la jarana, su baile típico, deriva de la jota aragonesa. Hay vínculos culturales que sorprenden”, apunta.

Mirando al futuro, Imanol Sánchez reconoce que aún hay incertidumbre en España, aunque ya tiene confirmada una corrida en México: “En México anunciamos una corrida en Seybaplaya para el 16 de mayo, y hay interés de otros países como Perú. La idea es seguir toreando y mantener la ilusión y las ganas de mejorar”.

Tras 15 o 16 días intensos de toros, campo y vivencias, Sánchez asegura haberse sentido privilegiado. “Salir de mi zona de confort me ha venido muy bien, me he venido renovado. Momentos como este te hacen valorar lo que vives en tu día a día y te reconfortan para seguir adelante en esta profesión”, concluye.