La tarde tuvo como gran protagonista a Diego Ventura, que firmó una nueva demostración de maestría frente al quinto, un toro de Fermín Bohórquez al que cuajó en una faena de máxima intensidad y ajuste. Desde el inicio impuso un ritmo creciente, con banderillas de gran precisión, destacando los pares de frente y un espectacular final a dos manos que puso en pie a los tendidos. Aunque el rejón de muerte no entró a la primera, sí lo hizo en el segundo intento, rubricando una actuación de gran nivel que le valió dos orejas. En su primer turno ya había dejado una obra seria, conectada y de gran contenido técnico, malograda en parte por el acero.
Rui Fernandes firmó una actuación sólida y de buen tono. En su primero, un toro con buena condición de Fermín Bohórquez, dejó una labor clásica y templada, destacando en varios pares de banderillas de gran ajuste, aunque sin fortuna con el rejón final. Su mejor versión llegó en el cuarto, donde aprovechó la colaboración del toro para cuajar una faena más rotunda, con batidas y cites muy medidos, logrando una oreja tras un segundo rejón de muerte efectivo.
Duarte Fernandes mostró ambición y concepto a lo largo de la tarde. En su primero se encontró con un toro complicado que limitó sus opciones, aunque dejó algunos quiebros de mérito y un final con cortas al violín. En el sexto, de mejor condición, fue de menos a más, con una faena vibrante en la que destacaron las piruetas y un cierre con cortas de impacto, aunque el fallo con el rejón le privó de premio mayor, quedando en ovación tras aviso. Una apertura de feria con contenido, emoción y protagonismo absoluto para Diego Ventura.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Jerez de la Frontera (Cádiz) || Primera de la Feria del Caballo 2026
Entrada: Dos tercios de plaza.
Se lidiaron toros de Fermín Bohórquez, bien presentados y de notable juego en su conjunto
- RUI FERNANDES, silencio y oreja
- DIEGO VENTURA, ovación y dos orejas
- DUARTE FERNANDES, palmas y ovación tras aviso;
Incidencias: Los rejoneadores hicieron el paseíllo acompañados de cuatro jinetes de la Real Escuela Andaluza del Arte Ecuestre. Antes de romper el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria del rejoneador Álvaro Domecq y Rafael de Paula. Seguidamente sonaron los acordes del Himno Nacional de España.

