La plaza de toros de Sonseca acogió este 3 de mayo una nueva cita del certamen “Promesas de Nuestra Tierra”, enmarcado en las fiestas de San Juan Evangelista, con una novillada sin picadores que dejó una tarde variada en matices y con tres nombres propios.
El gran triunfador fue Rubén Vara, que firmó una actuación de menos a más en sus dos novillos y terminó saliendo a hombros tras cortar dos orejas en su segundo. Desde su primero dejó una fuerte impresión con una larga cambiada de rodillas que encendió los tendidos y una faena marcada por la entrega y la ambición, especialmente en un tramo final de gran firmeza. Una estocada efectiva le abrió el premio grande, al que sumó posteriormente otra oreja que consolidó su Puerta Grande.
También dejó una imagen de toreo de calidad César de Juste, que volvió a mostrar un concepto clásico y depurado. En su primero destacó por el toreo a la verónica y una faena templada, de gran expresión y buen gusto, especialmente en los compases finales. La espada, sin embargo, le privó de un triunfo mayor y todo quedó en ovación. En su segundo volvió a rayar a gran nivel, con una labor de corte elegante y profundidad que le valió una oreja, aunque con la sensación de haber dejado una obra más redonda.
Por su parte, Esteban Gordillo fue sinónimo de firmeza y capacidad de respuesta ante un lote exigente. En su primero no encontró opciones claras y fue silenciado, pero en su segundo firmó una actuación de gran entrega, imponiéndose a un novillo complicado con oficio y valor. Una estocada efectiva le permitió pasear una oreja, pese a la petición de un segundo trofeo.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Sonseca (Toledo) || Certamen “Promesas de Nuestra Tierra”, en su undécima edición, dentro de las fiestas de San Juan Evangelista.
Entrada: Tres cuartos de plaza
Se lidiaron novillos de La Olivilla.
- César de Juste: Ovación y oreja
- Esteban Gordillo: Silencio y oreja
- Rubén Vara: Dos orejas y oreja;

