La plaza de Manizales vivió una tarde de gran expectación con motivo del tradicional festival, que cuajó un lleno hasta la bandera. El ambiente previo estuvo marcado por la solemnidad de la procesión de la Virgen de la Macarena, portada por autoridades civiles, militares y eclesiásticas, con los diestros y sus cuadrillas avanzando detrás. Durante el recorrido, el graderío se iluminó con doce mil farolillos entregados a los espectadores, creando un marco singular antes del paseíllo.
Ya en el ruedo, las opciones se diluyeron pronto por la condición del encierro. El novillo que abrió plaza, de Juan Bernardo Caicedo, mostró mansedumbre desde el arranque. César Rincón, muy arropado por el palco joven, planteó una faena de citas largas y toreo templado a media altura, intentando conducir al animal en redondo. La escasa colaboración del astado dificultó la suerte suprema y el colombiano no acertó con los aceros. El cuarto, del mismo hierro, fue devuelto por su falta de fuerzas, siendo sustituido por uno de Ernesto Gutiérrez, que llegó parado a la muleta y acentuó su mansedumbre conforme avanzaba la faena, privando a Rincón de cualquier posibilidad.
Sebastián Castella brindó su primero, de Juan Bernardo Caicedo, al propio Rincón. Se trató de un ejemplar áspero y huidizo, siempre pendiente de tablas, al que el francés trató de sujetar con empeño pese al escaso fondo del animal. No estuvo certero con el descabello. En su segundo se vio el único atisbo de colaboración de la tarde, pero cuando la faena comenzaba a tomar vuelo, el utrero se partió una mano y tuvo que ser abreviado.
Juan Ortega se estrelló inicialmente con un novillo de Ernesto Gutiérrez falto de casta y de viaje, que derivó pronto hacia terrenos de adentro, sin permitir estructura alguna. Entró a matar por ese mismo terreno, dejando una estocada que precisó verduguillo. Con el sexto, del mismo hierro, Ortega inició con doblones buscando fijar al animal. Logró robar algunos muletazos de buena factura, pero la falta de fondo volvió a imponerse. Concluyó con una estocada tras una labor breve y medida.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Manizales (Colombia) || Festival a beneficio del Hospital Infantil
Entrada: Lleno
Se lidiaron novillos de Juan Bernardo Caicedo (1º, 2º y 6º) y Ernesto Gutiérrez (3º, 4º bis y 5º), desiguales de presentación y mansos en general.
- CÉSAR RINCÓN, palmas tras tres avisos y ovación;
- SEBASTIÁN CASTELLA, silencio tras aviso y silencio;
- JUAN ORTEGA, silencio tras aviso y silencio;

