Un trienio después de que arrancara el proyecto de ONETORO; dos años y medio desde que se encaminara a la quiebra y lo salvaran de desaparecer Luis Garzón y Matías de la Puerta; dos años desde que una programación de más de cien festejos terminara ocasionando pérdidas millonarias; y más o menos un año desde que se decidió cortar la sangría de unos derechos de imagen sobredimensionados, ONETORO ha resurgido. Y lo ha hecho adecuando los costes a los ingresos; la oferta a la realidad del mercado. Anteponiendo la sensatez a los castillos de naipes que, un mal día, le vendieron los listos de turno a Moritz Roever, aquel alemán bienintencionado.
En el último trimestre de 2025, los directivos de ONETORO tuvieron al fin la certeza de que los problemas financieros se habían reconducido, que la situación estaba regularizada. Pero para ello fue necesario dar muchos pasos, siendo el primero de ellos doloroso, pero a la vez crucial. Consistió en echarse para atrás y no televisar las ferias otoñales de Sevilla y Madrid en 2024.
LOS DERECHOS DE IMAGEN Y LA REALIDAD DEL MERCADO
Les llovieron las críticas porque de los 108 festejos a los que se comprometieron “sólo” iban a dar finalmente 100, y los suscriptores tenían razón, pero fue una decisión tan impopular como necesaria. Los costes (con los derechos de imagen a la cabeza) eran muy superiores a los ingresos, y una de dos: o se renegociaban los contratos, o la plataforma no iba a seguir suicidándose. “Lo que se estaba pagando -explica Luis Garzón- no se correspondía con la realidad del mercado y no podíamos permitirnos un mayor endeudamiento. La empresa estaba al borde del precipicio”.
Ninguno de los artífices (a la vez que embaucadores) de la llegada de ONETORO en detrimento del Canal Toros a la Fiesta, Rafa García Garrido y Ramón Valencia, movió ficha, es decir, hizo por buscar una solución; e incluso Valencia denunció a la plataforma por incumplimiento de contrato. ¿Le asistía el derecho? Legalmente sí, pero no desde un punto de vista moral. En San Miguel se puso el “no hay billetes” las tres tardes y el empresario no pagó derechos de imagen a los actuantes, de modo que perder, no perdió nada. Y lo más importante, sabía perfectamente que el negocio televisivo en el Toreo, en los términos en los que estaba planteado, era absolutamente ruinoso para la plataforma. “Lo peor -explica el director de contenidos, Nacho Moreno de Terry- fue la falta de elegancia, el hecho de que Ramón Valencia mandara una nota de prensa a los medios diciendo que nos había denunciado. Con el agravante además de haber estado durante años lucrándose con un dinero que el sector no generaba, y sabiendo que nuestra situación era insostenible”.
LA CASA, POR LOS CIMIENTOS
A partir de ahí se impuso un nuevo orden basado simplemente en no empezar la casa por el tejado. Se habló con empresarios, toreros de oro y plata, ganaderos… y se les explicó lo que todos sabían desde hacía mucho tiempo: por lo que fuese, estaban cobrando un dinero que no generaban, y que, o se adecuaban a las nuevas circunstancias, o habría que cerrar. Detrás, por supuesto, no había ninguna otra plataforma esperando.
¿Y qué iba a suceder con Sevilla y Madrid? Pudiera parecer paradójico, pero si ONETORO iba a tener futuro, éste debería de pasar por olvidarse de las dos grandes citas de la temporada. Por tanto, aquello de televisar San Isidro o la Feria de Abril al completo se acabó, y ni el empresario de Madrid, ni el de Sevilla, buscaron una solución intermedia, la posibilidad de emitir parte de los diferentes ciclos: Rafael García Garrido había encontrado el chollo de Telemadrid, que le televisaba San Isidro entero; y Ramón Valencia se cerró en banda a negociar, a la vez que pretendía que ONETORO le firmara una carta de compromiso (esto sí que es de traca) para televisar la Feria de Santander, carta que sumaría puntos en el concurso que finalmente acabó perdiendo.
Los directivos de ONETORO presentaron a todos los sectores de la Fiesta un modelo que consistía en un fijo por retransmisión según la plaza, y unas variables dependiendo de los pinchazos. Además, proponían un reparto de los derechos de imagen en el que todos sabrían cómo se distribuiría el dinero. Siendo sinceros, ese modelo inicial fue aceptado sólo en parte por los actores del Toreo, pero la parte positiva, comenta Moreno de Terry, es que “al final una buena parte de los toreros y empresarios han visto que nuestra manera de resistir en una situación dificilísima ha supuesto un acto heroico; han confiado en nuestros números y en nuestro modelo de negocio; y lo que es más importante, se han dado cuenta de que, televisiones autonómicas aparte, es clave un canal temático en el que haya reportajes, entrevistas, retransmisiones… Eso lo hemos conseguido”.

LOS SUSCRIPTORES, EL GRAN TESORO DE LA PLATAFORMA
En las redes sociales, alguien dijo una vez que a la gente de ONETORO había que reconocerle, cuanto menos, la tenacidad, y en efecto ésta ha sido su gran virtud, su capacidad de resistir en momentos muy delicados. Para ello, aparte de una fe muy notable en el proyecto y, desde luego, una pasión fortísima por la tauromaquia, han contado con el apoyo de un núcleo de suscriptores que ha permanecido fiel el proyecto incluso en los momentos peores.
En efecto, un buen porcentaje mantuvo la suscripción (unos 15 euros mensuales salvo ofertas especiales de hasta el 50% de descuento) y la plataforma fue dando los festejos que pudo, sin que aumentara la deuda, reduciéndola poco a poco. “Evidentemente -reconoce Luis Garzón- se perdieron suscriptores, y en buena parte fue por la incertidumbre que rodeaba al proyecto, la rumorología, también las calumnias… Pese a todo, nos quedó una base importante que son nuestro tesoro, nuestro gran bastión, unos aficionados que creen en un producto muy bueno a un precio excelente”.
El año 2025 fue difícil, de reuniones interminables, continuas trabas, pequeños avances y no pocas decepciones, pero al final, aparte de programas de producción propia, festejos populares y faenas de campo, ONETORO fue capaz de retransmitir unos 40 festejos, muchos en plazas de notable relevancia: Arles, Valencia, Jerez de la Frontera, Nîmes, Vic Fezensac, Pamplona, Santander, Villaseca de la Sagra, Guadalajara, Latacunga… Una especie de milagro, atendiendo al negro panorama que se presentaba sólo doce meses antes.
UN TIEMPO NUEVO, CON SEVILLA EN EL OBJETIVO
Aún mejores son las perspectivas para 2026, al menos en este arranque de temporada en la que ONETORO repetirá en Arles y Valencia; televisará la corrida benéfica de Villaseca de la Sagra; y debutará con la emisión de dos corridas en la Feria de Castellón. O sea, otro pequeño avance. Además, durante todo el invierno se han estado estrenando contenidos de todo tipo “a un ritmo de tres a la semana”, apunta Moreno de Terry, y el suscriptor, aun sabiendo que la base fundamental de la plataforma son las retransmisiones en directo, consume el resto de contenidos con avidez.
Pero el impulso definitivo llegará con el nuevo escenario que se presenta en Sevilla. El cambio de empresario (José María Garzón por Ramón Valencia) supone, de facto, el regreso de ONETORO a la Feria de Abril. “Con Lances de Futuro -sentencia Moreno de Terry– se nos han abierto las puertas para negociar, mientras que con la anterior empresa, sencillamente no había puerta. Nuestra comunicación con la nueva empresa es diaria”.
Y en efecto, las conversaciones marchan por buen camino, hasta el punto de que ONETORO no descarta incluso televisar “toda la Feria de Sevilla y, en su defecto, un amplio número de corridas”, explica Luis Garzón. Nadie lo hubiera imaginado hace un año, y aunque todavía se requiere cautela y dar pasos muy seguros, la estabilidad de la plataforma ha dejado de ser una quimera. “El proyecto está cerca de encontrar el equilibrio -explica Luis-y nuestro objetivo es la consolidación de este canal temático para que sea sostenible a medio y largo plazo. Si tenemos éxito, será también un triunfo de la Fiesta”.

