En la noche de ayer, 16 de enero, en vísperas de la festividad de San Antón, la ciudad de Jaén vivió una velada cargada de emoción y simbolismo. El salón del Hotel Xauen registró un lleno absoluto para recibir al diestro David Galván, protagonista del regreso de las tertulias taurinas organizadas por la Asociación Taurina de Aficionados Prácticos de Jaén, que retomaba estas jornadas tras varios años de inactividad.
La elección del invitado no fue casual. Tal y como señalaron los organizadores, el regreso debía producirse con el torero que cortó dos orejas al último toro de la pasada Feria de San Juan, y con una figura íntimamente ligada a la historia reciente de la ciudad. Porque la relación de Galván con Jaén es, ante todo, una historia humana marcada por la superación.
El acto sirvió para recordar que Jaén mantenía una “deuda pendiente” con el diestro. Galván no hacía el paseíllo en la capital jiennense desde octubre de 2013, fecha en la que sufrió una gravísima cornada que conmocionó al aficionado local y al panorama taurino nacional. Doce años después, su regreso a la Feria de San Lucas cerró un círculo vital y profesional que culminó ayer con uno de sus momentos más emotivos.
Durante la charla-coloquio, Galván quiso expresar públicamente su agradecimiento al Dr. Rafael Fuentes, presente en la sala. “Gracias a él y a su equipo puedo estar hoy toreando”, afirmó. El torero recordó con emoción que, de no haber estado en sus manos tras aquella cornada, su carrera podría haberse truncado. “Jaén supone para mí algo muy especial, es una tierra donde me siento querido y en la que me encanta torear”, añadió, visiblemente emocionado.
La moderación corrió a cargo de José Luis Marín Weil, mientras que el presidente de la asociación, Antonio González, destacó la importancia de recuperar espacios de encuentro y reflexión taurina, subrayando el significado de hacerlo con una figura tan vinculada a la afición jiennense.
La noche dejó la impresión de un reencuentro necesario: entre un torero y una afición, entre una ciudad y su memoria taurina. Una cita que conjugó emoción, recuerdo y gratitud, y que reafirmó un vínculo forjado en la adversidad y fortalecido por el tiempo, un triunfo y la emoción compartida.

