La primera de la Feria del Toro de Pentecostés en Vic-Fezensac reunió media plaza y novillos y toros de distintas ganaderías, con un encaste Saltillo y otros ejemplares que exigieron oficio y criterio a las terneras y matadores. La tarde ofreció momentos de interés en todos los turnos, aunque la falta de fondo de algunos toros condicionó el lucimiento de los toreros.
Novillada de Prieto de la Cal
La novillada sin picadores abrió la feria con novillos de Prieto de la Cal. Joao d’Alva, sustituyendo a Cristiano Torres, obtuvo ovación y silencio tras aviso. Jesús de la Calzada y Pepe Luis Cirugeda no pudieron redondear faenas, recibiendo silencios tras aviso.
El primero, Medio Kilo, destacó por su clase, humillación y recorrido, aunque Sánchez Vara no terminó de aprovechar su embestida. Tras verónicas templadas y chicuelinas de quites, la faena de muleta se vio condicionada por la espada, terminando con silencio para el torero y ovación al toro. En el cuarto, Relamido, volvió a brillar Vara con tandas largas por ambos pitones, pero de nuevo la espada impidió el trofeo, recibiendo vuelta al ruedo tras petición.
Gómez del Pilar lidió el segundo y quinto, con altibajos: mientras el segundo tuvo opciones y el torero dejó muletazos de mérito, el quinto fue deslucido y sin fondo, imponiéndose apenas la técnica del torero. Luis Gerpe cerró el turno con Astudero, un toro que exigió inteligencia y paciencia. El diestro sacó series de gran nivel por la izquierda y detalles de toreo puro, siendo premiado con la vuelta al ruedo.
Corrida concurso
En la corrida concurso, toros de Miura, Prieto de la Cal, El Conde de la Corte y Pallarés ofrecieron una tarde de contrastes. Esaú Fernández mostró su capacidad de lidiar astados exigentes, destacando con Defensor, un Miura de nobleza y clase que permitió muletazos largos por la derecha. José Garrido también dejó destellos de torería en los suyos, sobre todo con derechazos de buen trazo, aunque algunos astados limitaron su lucimiento. Román vio cómo la falta de transmisión de sus toros condicionaba faenas de mérito y entrega, mientras que los toros de El Conde de la Corte se movieron sin clase, destacando la labor de Fernández por intentar mantener estructura y temple.
Dolores Aguirre y Damián Castaño
Los toros de Dolores Aguirre ofrecieron variantes de embestida. Fernando Robleño encontró pocas opciones en sus oponentes, salvo derechazos de mérito que aprovecharon la condición de los toros. Damián Castaño tuvo que lidiar con ejemplares que se rajaron pronto, logrando momentos de interés con derechazos aislados por la derecha. Juan de Castilla sufrió con toros sin transmisión, recibiendo ovación por disposición ante la falta de casta de sus enemigos.
Morenito de Aranda
El novillero Fernando Vanegas y Morenito de Aranda fueron protagonistas por su entrega. Vanegas brilló con capote, banderillas y muleta, sacando lo mejor de ejemplares nobles y deslucidos. Morenito firmó faenas de mérito con novillos de Flor de Jara y Araúz de Robles, comenzando con largas cambiadas desde los medios y ejecutando verónicas de gran temple. Supo medir tiempos, doblarse y obligar a sus toros a embestir, logrando tandas de muletazos largos, templados y ligados, aunque la espada privó de mayores trofeos.
Valor y oficio en Vic
La jornada evidenció la exigencia del encaste y la importancia del oficio de los toreros. Saltillo, Miura y Dolores Aguirre dejaron momentos de calidad y transmisión, aunque muchos toros limitaron el lucimiento. Los triunfos se cimentaron más en la torería y entrega de los diestros que en las prestaciones de los astados, ofreciendo una tarde de aprendizaje, emoción y lecciones de lidia que marcaron el inicio de la feria de Pentecostés en Vic-Fezensac.



























