La Copa Chenel ha vuelto a demostrar su peso dentro del calendario taurino. Más de 130 matadores solicitaron participar en la edición 2026, de la que solo 18 formarán parte. Álvaro Medina, integrante del equipo que coordina el certamen y responsable de su comunicación, analiza el crecimiento del proyecto, el proceso de selección, las novedades del formato y el reto de una final en Las Ventas.
La presentación de los 18 toreros que participarán en la Copa Chenel 2026 ha confirmado algo que ya se intuía en las últimas temporadas: el certamen impulsado por la Fundación Toro de Lidia se ha consolidado como una de las grandes oportunidades para los matadores en activo. El incremento de solicitudes —más de 130 este año— es, en palabras de Álvaro Medina, una muestra evidente de esa evolución. “Estamos muy contentos por la acogida que ha tenido la Copa Chenel”, señala, destacando que el interés no solo se ha reflejado en el número de candidaturas, sino también en la respuesta inmediata de los aficionados.
Esa expectación ha llevado a adelantar el anuncio de los participantes. “Los aficionados ya querían saber cuanto antes qué toreros iban a estar en la Copa Chenel 2026”, explica Medina, subrayando que el certamen “ya forma parte de ese circuito virtual taurino que todos esperan cada temporada”. Los datos de ediciones anteriores avalan esa sensación, con toreros que encontraron después continuidad y presencia en ferias importantes.
El proceso de selección, reconoce, es tan exigente como inevitablemente restrictivo. “Solo hay sitio para 18 matadores y dar cabida a más de 130 personas es imposible en un certamen de estas características”, apunta. Algunas plazas llegan determinadas por el propio reglamento, como las de excepción o las reservadas a ganadores de otros circuitos de la Fundación, mientras que el resto se decide tras analizar detenidamente cada candidatura con un único objetivo: “hacer el certamen lo más competitivo posible”.
Uno de los rasgos que definen a la Copa Chenel es su vocación abierta. En un cartel reducido conviven toreros españoles con matadores de Francia, México o Perú, una diversidad que Medina considera fundamental. “Hay toreros de fuera que muchos aficionados ni siquiera saben que existen y que terminan siendo una novedad muy interesante”, explica, insistiendo en la importancia de “abrir las puertas de España a toreros de otros países”.
En esta edición, además, diez toreros repiten participación. Una decisión que responde a la voluntad de ofrecer segundas oportunidades. “En otras ediciones hubo toreros que no pudieron demostrar su nivel por lotes imposibles o por cogidas”, recuerda, señalando que esta fórmula permite “mantener un nivel muy alto y dar margen a que puedan resarcirse”.

Entre las grandes novedades de 2026 destaca la celebración de la final en la plaza de toros de Las Ventas. Un paso ambicioso que no ha estado exento de debate, pero que desde la organización se afronta con convicción. “Si lo hemos hecho es porque creemos que puede ser un éxito”, afirma Medina, reconociendo el respeto que impone Madrid, pero confiando en que “por el elenco elegido y por la respuesta del aficionado, la final va a tener una buena acogida”.
El nuevo formato introduce también una semifinal adicional y un duelo a seis toreros, una fórmula que busca elevar la competencia. “Es un formato que ya hemos visto que funciona en otros circuitos”, apunta, adelantando que las semifinales se celebrarán en horario nocturno. Una apuesta pensada para el verano y para facilitar la asistencia del público. “Creemos que es un horario que puede funcionar muy bien, tanto por la temperatura como por el ambiente”.
El calendario también se ajusta para evitar los problemas meteorológicos de años anteriores. La Copa Chenel arrancará el 28 de marzo, una fecha consensuada para reducir aplazamientos. “El año pasado tuvimos que suspender y aplazar festejos, y queríamos evitar que eso volviera a ocurrir”, explica.
La sensación general es que la Copa Chenel sigue creciendo sin perder su esencia. “Intentamos innovar año tras año para dar oportunidades y hacer el certamen cada vez más atractivo”, resume Medina. Un proyecto que asume riesgos, que evoluciona y que se ha convertido, definitivamente, en una cita imprescindible para toreros y aficionados.

