Ginés Marín se reivindica en Castellón y Aarón Palacio exhibe su verdad y raza

Ginés Marín se reivindica en Castellón y Aarón Palacio exhibe su verdad y raza

Era una tarde marcada por las reivindicaciones, esas que sirven de argumento para reclamar sitio y recordar que el escalafón necesita renovarse con justicia. En Castellón, el mensaje lo escribió con claridad Ginés Marín, que encontró en el cuarto toro de La Quinta el aliado perfecto para reivindicarse al comienzo de temporada.

La corrida onubense resultó noble en su conjunto, pero acusó una evidente falta de raza y fuerza, algo que quizá tuvo que ver con las duras climatologías del invierno en el campo. De entre todos sobresalió con claridad el cuarto, “Bandolero”, un cárdeno serio, con caja y abierto de cara, que fue creciendo en ritmo y profundidad hasta convertirse en el toro de la tarde.

Ginés Marín lo entendió desde el principio. El extremeño se mostró firme, muy asentado en el albero y siempre bien colocado. La faena fue creciendo con el paso de las series, alcanzando sus momentos más rotundos al natural, donde el torero templó con relajación, desmayó la muleta y llevó al toro largo, vaciando cada embestida con limpieza. El remate por doblones bajos puso el broche a una obra que encontró su clímax en ese tramo final. Un pinchazo previo a la estocada dejó el premio reducido a una oreja, pedida con fuerza desde los tendidos.

Menos opciones tuvo Marín con el primero, un toro de hechuras más bastas, fino de caja pero falto de poder desde los primeros compases. Lo llevó por chicuelinas al paso al caballo antes de un puyazo caído que terminó de apagar al animal. En la muleta embestía siempre a media altura y sin terminar los viajes. El torero se mantuvo firme con la intención de agradar, pero la falta de fondo del toro impidió cualquier lucimiento. Lo despachó tras un pinchazo hondo y dos golpes de cruceta.

También llegaba a Castellón Aarón Palacio, dispuesto a iniciar su primera temporada completa como matador sin refugiarse en caminos cómodos. El zaragozano, al igual que Javier Zulueta, apostó por una corrida de Santa Coloma, toda una declaración de intenciones para dos recién alternativados.

El quinto fue el toro de mayor volumen del encierro, alto y largo de viga, pero nunca terminó de entregarse en la franela. De mitad de faena en adelante desarrolló peligro. Palacio tiró entonces de raza y determinación, encontrando sus mejores momentos al natural, donde consiguió ordenar las embestidas con limpieza en los viajes. En el final de una serie el toro lo prendió con violencia, buscándolo después en el suelo. Lejos de arredrarse, el maño volvió a la cara del animal sin mirarse, cerrando su labor con doblones de gran suavidad antes de una estocada que le valió una oreja, reconocida por el público a su sincera actuación antes de pasar por su propio pie a la enfermería.

Con el segundo había dejado ya otra muestra de actitud. Fue el toro de mejores hechuras del encierro, aunque también muy justo de poder. Palacio lo cuidó desde el inicio con doblones toreros y una faena pensada, basada principalmente sobre la diestra gracias a la nobleza del animal. Cuando el toro empezó a apagarse, un cambio de mano en el epílogo provocó una fea voltereta en la que resultó empalado en el glúteo. Aun así, remató su labor por ayudados por alto antes de dejar la estocada.

Javier Zulueta, por su parte, tuvo que lidiar con el lote más deslucido. El tercero ya salió falto de brío y llegó a perder las manos en el capote. Aun así tuvo cierta nobleza, siempre queriendo más de lo que podía, ante la buena intención del sevillano. El sexto, en cambio, resultó aún más apagado, pasando sin transmisión por las telas y sin permitir que la faena tomara vuelo. Zulueta no llegó a acoplarse a esas embestidas deslucidas y su presentación en Castellón quedó marcada por la falta de materia prima.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Castellón (España) – Corrida de Toros || Primera de la Feria de la Magdalena 2026

Entrada: Media plaza.

Se lidiaron toros de La Quinta, bien presentados en su conjunto, aunque desiguales de hechuras y juego. Destacó la clase del cuarto de la tarde ‘Bandolero‘, ovacionado en el arrastre; el resto tuvieron nobleza pero les faltó un punto más de raza y empuje

  • GINÉS MARÍN, ovación y oreja;
  • AARÓN PALACIO, ovación tras petición y oreja;
  • JAVIER ZULUETA, silencio y silencio;