Un festival de altura conmemora en Calanda el 50 aniversario de su peña taurina

Un festival de altura conmemora en Calanda el 50 aniversario de su peña taurina

Calanda respondió a la altura de una fecha señalada. El festival taurino benéfico organizado con motivo del 50 aniversario de la peña taurina de la localidad y a favor de tres fundaciones benéficas, se convirtió en una celebración plena de contenido y significado, con una tarde de toros bien planteada, de enorme ambiente y con un cartel que ofreció diversidad de estilos, compromiso y una dimensión artística notable. A ello se sumó el excelente juego del encierro, con animales de gran calidad, especialmente los lidiados por la ganadería salmantina de Castillejo de Huebra, que firmó una corrida de sobresaliente comportamiento.

Abrió plaza el becerrista local Puig Simón, que dejó una actuación de gran personalidad ante una extraordinaria becerra de Colomer Hermanos. La recibió a la verónica, rematando con una media de buen gusto, y más tarde se lució en un quite por chicuelinas desde los medios, ejecutado con suavidad y temple. Brindó a sus compañeros de cartel antes de cuajar una labor marcada por el compás y la reunión. El animal, de gran humillación, fondo y recorrido, permitió al joven calandino construir series muy ligadas por el pitón derecho, siempre llevando la embestida con suma suavidad. El broche llegó con unos molinetes ceñidísimos, pasándose a la becerra a milímetros de las calzonas. Fue una actuación importante que fue reconocida con una vuelta al ruedo, al igual que el bravo ejemplar que se volvió a toriles ante una ovación.

El primer novillo de Castillejo de Huebra fue para Ricardo Agüín ‘El Molinero’, que saludó con verónicas templadas, llevándolo con oficio hacia los medios para rematar con una media muy torera. Tras un puyazo trasero y caído, brindó el último animal de su carrera a su esposa antes de comenzar una faena medida y muy bien estructurada. Inició por doblones por bajo, con la rodilla semiflexionada, para después aprovechar la nobleza del animal, especialmente por el pitón derecho, por donde tuvo mayor recorrido y entrega. Por el izquierdo, el novillo se quedaba más corto y reponía con prontitud, pero Agüín supo someterlo antes de volver a la mano diestra, donde firmó los pasajes más lucidos. Cerró con circulares invertidos por la espalda y, tras un pinchazo, dejó una estocada. Cortó dos orejas, con ovación al novillo en el arrastre.

Curro Díaz se enfrentó al segundo, un ejemplar que salió con las manos por delante en el capote y evidenció escasa fuerza en los primeros tercios. Tras un puyazo breve y bien colocado, el de Linares brindó al respetable y construyó una faena basada en su oficio y poso. Por derechazos, toreó en redondo, dejando la muleta en la cara para tirar de la embestida del novillo. El pitón izquierdo exigió más, pues el animal terminaba las series rajándose y saliendo suelto hacia tablas. Curro, sin perder la compostura, fue afianzando la labor a base de poder y temple. Mató de una estocada algo delantera, suficiente para cortar dos orejas. También aquí hubo ovación para el novillo.

Diego Urdiales dejó una de las faenas más profundas del festejo. Su novillo salió suelto, pero el riojano lo paró con verónicas de mentón hundido y una media de bella factura. En el quite, desde los medios, ejecutó delantales a un animal que no terminaba de entregarse en el capote. Brindó al público y comenzó por derechazos de gran torería, llevándolo hacia los medios. Sin embargo, fue por el izquierdo donde encontró el mejor pitón. Sobre esa mano basó buena parte de la obra, con naturales largos, rematados detrás de la cadera, en una faena de gran pureza pese al viento que molestó durante todo el trasteo. Cuando el animal comenzó a moverse sobre las manos y a dar tornillazos, Urdiales mantuvo el sitio y el temple. El epílogo, a base de naturales de uno en uno, fue una rúbrica de categoría. Una estocada en buen sitio puso en sus manos las dos orejas, con nueva ovación al novillo en el arrastre.

Jorge Isiegas protagonizó una actuación muy completa y conectada con los tendidos. Saludó al cuarto con dos tijerillas con la rodilla semiflexionada antes de torear a la verónica y cerrar con una chicuelina y una media. El novillo, derribó en el primer puyazo al picador y obligó a un cambio de montura. En su quite, Isiegas volvió a mostrar variedad con un quite variado desde los medios por tafalleras, caleserinas y una larga. Brindó a Antonio Borráz (presidente de la Fundación San Blas) antes de comenzar una faena en la que destacó por su disposición y cercanía. Toreó en redondo por derechazos a un novillo alegre y pronto en sus embestidas, al que supo conducir con inteligencia. Por el izquierdo costó más, pero el torero puso lo que le faltaba al animal, rematando los naturales con profundidad. Un pase de desprecio mirando a los tendidos encendió al público. Regresó a la diestra para un final en redondo. Pinchó antes de sonar un aviso y luego dejó la estocada definitiva. Dos orejas tras aviso.

Cerró el festival el novillero Diego Tebas, que se enfrentó a un eral con movilidad y alegría. Se estiró a la verónica en el recibo y luego firmó un quite por tafalleras desde los medios, mientras el viento hacía acto de presencia. Brindó al público y comenzó desde el centro del ruedo. El animal tuvo una embestida viva y exigente, lo que obligó al oscense a trabajar para ordenar sus acometidas. Fue con la mano izquierda donde encontró el mejor acople, dejando varias tandas al natural corriendo bien la mano. Mató de una estocada que precisó de varios golpes de verduguillo. Dio la vuelta al ruedo, al igual que el novillo.

Más allá de los trofeos, la tarde dejó una conclusión clara: el comportamiento del encierro de Castillejo de Huebra. Todos los animales embistieron con nobleza, humillación y recorrido, y fueron a más durante la lidia, permitiendo el lucimiento de los actuantes y elevando el nivel global del festival.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Calanda (Teruel) || Festival Benéfico por el 50º Aniversario de la Peña Taurina

Entrada: Media plaza

Se lidiaron un becerro sin muerte de Colomer Hermanos, cuatro novillos-toros de Castillejo de Huebra y un eral

  • Ricardo Aguín «El Molinero»,  dos orejas
  • Curro Díaz, dos orejas
  • Diego Urdiales, dos orejas
  • Jorge Isiegas,  dos orejas tras aviso
  • Diego Tebas (novillero sin picadores), vuelta al ruedo tras aviso
  • Puig Simón (becerrista), vuelta al ruedo;