El pasado 16 de mayo, Albacete escribió una página memorable en la historia de la Tauromaquia. En el Día Internacional de la Tauromaquia, la ciudad manchega se volcó en una jornada cargada de emoción, reafirmando su compromiso con una tradición que late en el corazón de su identidad.
La celebración, organizada por el Capítulo de Albacete de la Fundación Toro de Lidia, arrancó con una misa en honor a toreros, artistas y aficionados, un momento de recogimiento que subrayó el profundo respeto por los valores de la cultura taurina.
El Casino Primitivo acogió después una tertulia de alto nivel, moderada por Javier Martínez y protagonizada por los matadores del Festival del Cotolengo. Entre reflexiones y anécdotas, el diálogo reivindicó la vigencia del toreo como arte y patrimonio.
La emoción se trasladó a las calles con un paseíllo multitudinario desde el Casino hasta el Altozano, donde los albaceteños arroparon a los participantes en un gesto de unidad. El broche lo pusieron los alumnos de la Escuela Taurina, que demostraron su arte en una toreo de salón ante el público, acompañados por la música de la Unión Musical Ciudad de Albacete.
«Hoy hemos demostrado que la tauromaquia no es solo pasado, sino presente y futuro. Albacete la defiende con orgullo», destacó el coordinador local de la Fundación, cerrando una jornada que dejó claro: la fiesta brava sigue viva en el alma de esta tierra.

