Manuel Diosleguarde sostiene con temple una faena de mérito ante un toro mermado

Manuel Diosleguarde sostiene con temple una faena de mérito ante un toro mermado

Por: Nerea Fernández

Abrió plaza «Ciervo», cárdeno bragado meano de Machamona, un toro que ya desde su salida evidenció limitaciones en la locomoción al arrastrar ligeramente la mano derecha. Se quedó corto en los lances de recibo y tampoco terminó de emplearse en el caballo, donde empujó con un solo pitón en un puyazo además caído. Tras un quite por delantales, Alejandro Marcos brindó la faena a Diego Urdiales antes de iniciar su labor muletera con la franela alta.

El de la Fuente de San Esteban se mostró firme y dispuesto ante un oponente noble pero deslucido, que no humillaba, tendía a quedarse a mitad del viaje y soltaba derrotes altos al final de cada muletazo. Ni siquiera al natural logró el astado recorrer mayor distancia, manteniendo siempre esa embestida informal y distraída, más pendiente de cuanto ocurría a su alrededor que de la muleta que le ofrecían. Todo quedó, por tanto, del lado de la entrega y la actitud del salmantino, que sostuvo el pulso de una faena de escasas opciones. Un pinchazo previo a una espada casi entera, ligeramente baja y tendida aunque efectiva, dejó el premio en una vuelta al ruedo.

«Calderero», colorado de Los Eulogios, fue finalmente el segundo de la tarde tras haberse corrido el turno por un error en la salida de los toros, una de esas incidencias aparentemente menores que pueden alterar el ritmo y la preparación de una tarde. De notable presencia y lámina muy seria, el astado dejó una excelente impresión de salida, acudiendo largo y alegre al capote de Álvaro Burdiel, que lo recibió con buen aire y sentido del temple. En varas recibió un puyazo inicialmente bajo y delantero que posteriormente fue rectificado.

Comenzó su faena de muleta de rodillas, buscando aprovechar las buenas condiciones de un toro que apuntaba virtudes, aunque andaba justo de fuerzas. De haber contado con un punto más de poder, el de Los Eulogios habría alcanzado cotas muy altas. En uno de los compases de la faena llegó el momento de mayor compromiso, cuando el animal se quedó corto y dejó a Burdiel a su merced, resolviendo el torero la situación con serenidad y recursos. Superado el percance, llegaron los mejores pasajes de la labor, especialmente una serie de mano derecha en la que logró bajarle la mano y someter una embestida que hasta entonces había mantenido interés. Sin embargo, a partir de ese momento el toro comenzó a rajarse de manera evidente hasta buscar refugio en tablas. La querencia fue tan acusada que, con el matador ya cuadrando para entrar a matar, el animal terminó refugiándose en el interior de la plaza. Burdiel se mostró entonces muy hábil para resolver la situación y rubricó su actuación de una estocada entera, ligeramente trasera y desprendida. La petición de oreja, algo tibia, no fue atendida por la presidencia, quedando el premio en una vuelta al ruedo para el torero tras una actuación de mérito ante un toro que fue de más a menos.

«Caramelo», negro de Los Eulogios, saltó en tercer turno de lidia tras la alteración del orden inicial, siendo un toro grande y cuajado que permitió a Manuel Diosleguarde firmar una de las faenas de mayor rotundidad de la tarde. El salmantino lo recibió de rodillas con una larga cambiada que prendió de inmediato el ambiente, para después templarlo con un ramillete de verónicas de notable ajuste que consolidaron la conexión con los tendidos desde el primer tercio. En varas, el astado fue bien administrado, con un puyazo medido y de buena ejecución a cargo de Alberto Sandoval, antes de que el torero firmara un quite por chicuelinas de gran ajuste.

Diosleguarde, que atraviesa un momento de clara proyección, volvió a mostrarse en una versión de firmeza y asentamiento. Tras brindar al público, inició la faena con doblones de autoridad, imponiendo su mando a un toro que ofrecía clase, recorrido y profundidad por abajo. Caramelo repitió con entrega y viajó largo, permitiendo pasajes de gran entidad, especialmente en los terrenos del pitón izquierdo, donde el salmantino logró los momentos de mayor redondez de la faena. Por ese pitón, los naturales alcanzaron mayor calado, mientras que por el derecho el toro también respondió con nobleza y repetición, aunque con menos hondura. El torero supo leer con precisión las condiciones del animal, administrando las series y ligando una faena de creciente intensidad que fue a más en sus mejores compases. En el tramo final, los naturales se espaciaron, uno a uno, pero mantuvieron pulso y pulcritud. Una estocada eficaz, ligeramente desprendida y algo ladera, rubricó la obra, premiada con las dos orejas, mientras que el toro fue premiado con la vuelta al ruedo por su notable juego.

El cuarto y tercer toro Los Eulogios, colorado, recibió un inicio capotero algo acelerado por parte de Alejandro Marcos, aunque fue asentándose progresivamente. El salmantino lo probó de rodillas en los primeros compases, viéndose obligado a levantarse cuando el animal le desarmó, dejando ya entrever cierta viveza en la embestida. En el caballo, el toro se arrancó con prontitud y celo, lo que derivó en un puyazo trasero de Carlos Pérez, que tuvo que rectificar hasta en tres ocasiones ante la velocidad y entrega del astado. A la salida del encuentro perdió las manos y comenzó a sangrar con generosidad.

Con la muleta, Alejandro Marcos tomó primero el pitón derecho, donde el toro metió bien la cara en una primera serie de buen corte. Sin embargo, fue al natural donde “Becadito” mostró mayor clase y profundidad, permitiendo los pasajes más templados de la faena y los momentos de mayor conexión con el público. El torero supo leer con inteligencia esa condición, orientando el trasteo hacia el pitón izquierdo, donde el animal ofrecía mayor entrega y limpieza en la embestida. Tras una de las tandas con la mano izquierda, el toro terminó saliendo suelto hacia terrenos de toriles, acusando ya la falta de fuerzas. La espada cayó entera, aunque algo tendida y desprendida, y tras un aviso la labor quedó sin el reconocimiento mayor del público, que no terminó de solicitar con fuerza el trofeo, quedando finalmente en una vuelta al ruedo para el diestro, quien podría haber recibido una oreja de manera merecida.

Saltó el quinto de la tarde ya condicionado desde su salida, acusando una evidente cojera de la mano derecha, que doblaba con frecuencia a medida que avanzaba por el albero. Aun así, Manuel Diosleguarde lo saludó con un buen inicio capotero, tratando de sujetar y limpiar la embestida de un animal que mostraba cierta limitación en su movilidad. En varas, el toro sufrió un castigo desmedido por parte de Óscar Alba, en un puyazo excesivo que llegó incluso a provocar la protesta del propio matador, que solicitaba la retirada del caballo. Tras el tercio de varas, se dejó ver un quite por verónicas antes de un buen tercio de banderillas, con Elías Martín y Vicente Herrera siendo desmonterados tras una intervención de mérito.

Diosleguarde brindó la faena a su compañero y amigo Alejandro Marcos, antes de iniciar su labor muletera por el pitón derecho, donde aún logró pasajes de notable ligazón y firmeza que devolvieron al público al clima de la tarde. Sin embargo, el toro fue perdiendo fuerza de manera progresiva, quedándose cada vez más corto y obligando al torero a administrar la faena con inteligencia y temple. Con la mano izquierda, el astado mantuvo las mismas limitaciones, aunque en el tramo final el salmantino consiguió extraer muletazos de gran lentitud y ajuste, arrancando los momentos más sentidos de la labor pese a las evidentes dificultades del oponente. Un pinchazo previo precedió a una estocada tendida, tras la cual sonó un aviso. El conjunto, de mérito en su contexto, fue reconocido con la vuelta al ruedo para Manuel Diosleguarde.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Daganzo de Arriba (Madrid) – Corrida de TorosSábado 13 de junio || Primera de la segunda fase de la Copa Chenel 2026

Entrada: Casi plaza llena.

Se lidian toros de Los Eulogios (2º, 3º y 4º) y La Machamona (1º, 5º y 6º)

  • ALEJANDRO MARCOS, Vuelta al ruedo y Vuelta al ruedo;
  • MANUEL DIOSLEGUARDE, Dos orejas y Vuelta al ruedo;
  • ÁLVARO BURDIEL, Vuelta al ruedo

Incidencias: Antes de romper el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional de España.