Aarón Palacio volverá el próximo 22 de mayo a una de las plazas más especiales de su todavía corta pero prometedora trayectoria: el Coliseo de Nîmes. Allí, dentro de la Feria de Pentecostés, hará el paseíllo junto a Miguel Ángel Perera y Paco Ureña para lidiar toros de Virgen María en una corrida marcada en rojo en el calendario del joven espada aragonés.
En una entrevista concedida antes de este importante compromiso, Palacio recuerda con emoción la tarde de su alternativa en la ciudad francesa, una fecha que permanece muy presente en su memoria.
“El recuerdo que tengo de esa tarde es un poco abstracto, porque fueron tantas emociones juntas… pero recuerdo sobre todo la salida a hombros, que fue una de las más bonitas de mi vida”, asegura el torero. “Había venido muchísima gente de toda España y de muchas partes de Francia y lo recuerdo con muchísimo cariño”.
Más allá del recuerdo, Aarón Palacio mira ya hacia adelante y tiene muy claras cuáles son sus metas para esta temporada. El aragonés no habla únicamente de triunfos o contratos, sino de crecimiento y de impacto emocional en el público.
“Mis ambiciones para esta temporada son dar un nivel muy bueno, estar al pie del cañón todas las tardes y torear cada día mejor, que para mí es lo más importante”, explica. “Quiero que la gente que pague una entrada para verme salga impactada con lo que ha visto y con ganas de volver a verme”.
Ese concepto del toreo, basado en la evolución constante y en la entrega absoluta, es una de las bases sobre las que el joven matador está construyendo su carrera. Palacio reconoce además que, pese a las oportunidades importantes que tiene este año, es consciente de que todavía está en pleno crecimiento.
“Soy un torero muy joven y creo que mi techo todavía está muy alto. Aún tengo muchísimo margen de mejora y siento que los límites todavía no los veo”, afirma con sinceridad.
La responsabilidad de la profesión es otro de los aspectos sobre los que reflexiona durante la conversación. Aarón asegura que desde el primer momento asumió el toreo como una forma de vida total.
“Desde que decidí ser torero lo asumí con mucha responsabilidad, con mucha entrega y dedicación absoluta a la profesión”, señala. “Vivo el toreo todos los días del año con mucha intensidad y felicidad, y creo que eso es lo que haré hasta el día que me retire”.
Sobre la corrida de Nîmes, el torero aragonés reconoce la enorme ilusión que le produce compartir cartel con dos figuras como Miguel Ángel Perera y Paco Ureña.
“Es un cartel que me ilusiona muchísimo. Mis compañeros son dos maestros a los que admiro mucho”, afirma. “Y la ganadería de Virgen María es una ganadería a la que le tengo mucha fe. Ojalá el resultado sea el mismo que el de septiembre”.
Además, Palacio vuelve a mostrar el impacto que le produjo descubrir el Coliseo de Nîmes desde dentro. “Nunca había estado en Nîmes y cuando llegué me impactó muchísimo. Creo que es una verdadera obra de arte”, recuerda. “Ver esa plaza llena impone mucho, pero también es un auténtico privilegio”.
El joven torero también tuvo palabras de cariño para la afición francesa, a la que siente especialmente cercana.
“Sentí muchísimo cariño desde que llegué por la mañana a la ciudad. Es una afición muy buena, que entiende mucho de toros y a la que le gusta el toreo”, concluye Aarón Palacio, que afronta esta nueva cita en Francia con la ambición de seguir creciendo y consolidándose como uno de los nombres con más proyección del escalafón actual.

