La corrida de Conde de Mayalde dejó el pasado domingo una de las actuaciones ganaderas más importantes de lo que va de temporada en la plaza de Plaza de Toros de Las Ventas. Un encierro serio, con trapío, bravo en el caballo y con varios toros de interés que terminó de explotar con la aparición de “Enarbolado”, un cinqueño de enorme transmisión que puso de acuerdo a gran parte de la afición venteña.
Rafael Finat reconocía sentirse satisfecho con el resultado global del festejo, aunque con el sabor amargo de los dos toros devueltos durante la tarde. “Estoy satisfecho. La pena fue que echaran para atrás esos dos toros, porque siempre desluce un poco todo, pero la corrida creo que funcionó bastante bien”.
Más allá del extraordinario “Enarbolado”, el ganadero defendió el comportamiento del conjunto del encierro. “Los cuatro toros que se lidiaron tuvieron opciones y fueron bravos en el caballo. Yo creo que la corrida tuvo muchos matices y eso es importante”.

Especialmente valoró el quinto toro de la tarde, un ejemplar que quizá pasó algo más desapercibido para parte del público. “A mí el quinto me gustó muchísimo. Fue un toro bravo, con calidad en la embestida y mucha humillación. Para mí fue un toro muy importante también”.
Sin embargo, el gran protagonista fue “Enarbolado”, un toro cinqueño que destacó por su transmisión, profundidad y emoción durante toda la lidia. Finat lamentó que no se premiara al animal con la vuelta al ruedo. “Creo sinceramente que mereció la vuelta al ruedo. Muchas veces da la sensación de que se valora poco al toro, incluso en una plaza como Madrid, donde siempre ha habido mucha sensibilidad con la bravura”.
El ganadero explicó además que en casa ya existían grandes esperanzas depositadas en esa línea genética, una de las más contrastadas actualmente dentro de la vacada. “Los ‘Enarbolados’ nos están dando muchas alegrías. El último Alfarero de Oro lo ganó también un novillo de esa reata y es una familia que nos gusta muchísimo”.
La clave genética del toro tiene su origen en una vaca incorporada hace años a la ganadería. “La abuela de este toro era una vaca de Victoriano del Río que compramos hace años. De ahí viene precisamente el nombre de la familia. Además tenía algo de sangre Contreras y es una reata que está funcionando muy bien”.
“Creo sinceramente que mereció la vuelta al ruedo. Muchas veces da la sensación de que se valora poco al toro, incluso en una plaza como Madrid, donde siempre ha habido mucha sensibilidad con la bravura”
Ese fondo genético explica, en parte, la personalidad y la transmisión de un toro que dejó huella en Las Ventas. “‘Enarbolado’ tuvo bravura, transmisión y además clase. Fue un toro muy completo”.
La corrida, además, respondió plenamente al perfil que exige Madrid: seria, armónica y con mucho trapío. “Era una corrida con bastante trapío, pero al mismo tiempo eran toros bajos y bien hechos. Tenían volumen y mucha seriedad”. Esa presentación quedó refrendada también durante el reconocimiento veterinario. De los ocho toros presentados por la ganadería, siete fueron aprobados para el festejo. “Eso también tiene mérito porque en una ganadería como la nuestra no es fácil reunir tantos toros para Madrid. No hay tantos animales que realmente valgan para una plaza así”.

Precisamente sobre la preparación de este tipo de corridas habló también el ganadero, consciente de la exigencia que supone anunciarse en Las Ventas. “En una ganadería corta como la nuestra se eligen prácticamente los toros más grandes y más serios de la camada. Madrid exige mucho trapío y no es fácil reunir una corrida para esta plaza”.
La presencia de Conde de Mayalde en Madrid continuará además este mismo mes con una novillada muy esperada. “Vienen novilleros muy buenos y además los tres han estado tentando en casa y conocen perfectamente la ganadería”. Sobre esa camada de utreros, Finat confirmó también presencia genética de la misma línea de “Enarbolado”. “Hermanos directos no hay, pero sí hay varios novillos hijos del mismo semental”.
El ganadero también quiso poner en valor la dureza del invierno que ha atravesado el campo bravo, marcado por las lluvias continuas y las dificultades para preparar los animales. “El toro acusa muchísimo el agua. No comen igual, no descansan bien y muchas veces ni siquiera puedes moverlos porque el terreno está impracticable”.
“Los ‘Enarbolados’ nos están dando muchas alegrías. El último Alfarero de Oro lo ganó también un novillo de esa reata y es una familia que nos gusta muchísimo”
Aun así, el resultado final de la corrida dejó satisfecho al hierro madrileño. “Parecía que este año iba a haber más problemas en general, pero la corrida respondió muy bien y eso nos deja contentos”.
La temporada de Conde de Mayalde continuará ahora con compromisos importantes en plazas como Albacete o Almería, además de la novillada de Madrid y el Alfarero de Oro de Villaseca de la Sagra.

