Alberto Palacios: “Tres Puyazos ha demostrado que la lidia completa interesa y emociona al aficionado”

Alberto Palacios: “Tres Puyazos ha demostrado que la lidia completa interesa y emociona al aficionado”

La resaca de la Feria del Aficionado todavía se deja sentir en San Agustín del Guadalix. El “No hay billetes” colgado este año no fue solo una cifra simbólica, sino la confirmación definitiva de que el proyecto impulsado por el Club Taurino 3 Puyazos ha dejado de ser una rareza para convertirse en una cita imprescindible dentro del calendario taurino. Cinco años después de aquellos inicios que muchos miraban con escepticismo, la feria ha alcanzado una dimensión que incluso sorprende a quienes la levantaron desde la afición.

“Hace unos años éramos los locos que habían montado Tres Puyazos y ahora ves la repercusión que tiene la feria y sientes orgullo”, reconoce Alberto Palacios, satisfecho especialmente por el trabajo de quienes sostienen el proyecto desde la sombra. Porque más allá del éxito de taquilla, Palacios insiste en que el verdadero triunfo está en haber consolidado una identidad propia: “Queríamos que quien viniera a Tres Puyazos supiera que aquí se respeta la lidia completa y que el toro es el centro del espectáculo”.

La edición de este año, además del respaldo del público, dejó una importante dimensión artística y ganadera. A excepción de la novillada de Isaías y Tulio Vázquez, el resto de los festejos ofrecieron contenido y emoción, algo que para Palacios también supone derribar ciertos discursos instalados desde hace años en el sector. “Nos repiten constantemente que un toro no puede tomar tres puyazos y después servir en la muleta. Nosotros creemos que eso es falso y esta feria lo ha demostrado”.

El presidente de 3 Puyazos reivindica el tercio de varas como el verdadero núcleo de la tauromaquia y lamenta que la corrida moderna haya ido arrinconándolo progresivamente. “Hoy parece que todo gira exclusivamente alrededor de la muleta. Nosotros defendemos que la bravura se mide en el caballo y que ahí está el corazón de la lidia”, afirma.

En esa defensa de la integridad del espectáculo, la feria volvió a introducir medidas poco habituales incluso en plazas de primera categoría. Una de las más comentadas fue la publicación del peso de los caballos de picar, iniciativa que tuvo una enorme acogida entre los aficionados. “El que quiere siempre busca soluciones y el que no quiere busca excusas. Nosotros no tenemos nada que esconder”, explica Palacios, convencido de que la transparencia debe formar parte del espectáculo taurino.

La misma filosofía aplicaron con las termografías realizadas por el veterinario José Luis Blasco o con la comunicación pública de incidencias como el astillado de un pitón durante el desembarque de un toro. “Preferimos contarle al aficionado lo que ha ocurrido antes que manipular un pitón en los corrales y que nadie se entere”, sostiene.

Otro de los pilares fundamentales del proyecto es la elección de las ganaderías. Tres Puyazos sigue apostando por hierros que mantengan la autenticidad del toro y, siempre que es posible, por ganaderías que no enfunden. “Nos gusta el toro natural, criado tal y como lo pare su madre”, resume Palacios, aunque reconoce las dificultades económicas y de manejo que afrontan muchos ganaderos en la actualidad.

También resulta compleja la confección de los carteles. Especialmente en la novillada. El dirigente admite que todavía existen muchos recelos entre apoderados y novilleros a la hora de enfrentarse a determinados encastes. “Muchas veces nos dicen que esas ganaderías son ‘a contra estilo’ o que el torero no está preparado”, lamenta.

“La Feria del Aficionado ha encontrado en San Agustín del Guadalix un refugio para quienes creen en otra tauromaquia.”

Pese al crecimiento de la feria y a la dimensión mediática alcanzada, en el club mantienen los pies en el suelo. No contemplan ampliar el número de festejos ni perder la esencia del proyecto. “Esto no es un negocio, lo hacemos por afición”, asegura Palacios.

Lo que sí parece claro es que 3 Puyazos ha conseguido consolidar un modelo distinto y reconocible. Una feria construida desde la afición, alrededor del toro y de la lidia íntegra, que cada año gana más seguidores y que ha encontrado en San Agustín del Guadalix un refugio para quienes siguen creyendo que otra tauromaquia es posible.