Conociendo un poco más a Filiberto: «La Caverina, Sanlúcar y Las Capeas»

Conociendo un poco más a Filiberto: "La Caverina, Sanlúcar y Las Capeas"

<< Maestro, un placer. No, no se levante. Le sigo la pista por Facebook. Estamos muy pendientes de lo que hace y tenemos muchas ganas de verle acartelado. Le deseo mucha suerte en su carrera.>> << ¡Hombre, Fili! ¿Cuándo has llegado?, ¿cómo te va todo por allí? A ver la familia, ¿no? Cuando te pongan, avisa para que vayamos a verte>>

Lunes previo al Domingo de Ramos. Marcan las manecillas del hastiado reloj casi las tres de la tarde, corona una pared que se encuentra plagada de recuerdos enmarcados, tras la frondosa barra de servicio, bajo él, un modesto humidor de puros gratamente surtido. Conversamos holgadamente en una arrinconada mesita del Restaurante Bar Centro. Hace bueno el día, todo discurre tranquilamente, una de aquellas mañanas primaverales en las que el sol, fulgurante, irradia todo a su paso percibiendo uno la altanería propia de aquel que sabe que a algo grande precede, como así ya sentenció una entusiasta plumilla. Es aquello que ralentiza el paso, el habla, y dignifica los cinco sentidos. Aquello que se transfiere a la carne, a la sangre, que te hace vivir el ya, sabiendo que realmente es obra del mañana pues solo allí se comprenderá el peso de dicho viaje, y se codiciará. Quién diría que Dios morirá en una semana.

Situados frente a frente, nos reponemos tras la charla matinal que propició mi venida. Mi perspectiva me permite gozar de la panorámica del recatado local. Desde allí, observo minuciosamente como todas las miradas perpetúan a mi acompañante. Abstraído de la situación, espaldas a la realidad; Hemingway, su idilio con Corrochano y demás sínodos de la literatura taurina permiten el acecho de unos cuantos devotos. Era de esta forma, al amparo del castizo escenario del bar central del pueblo, y en vísperas de algo perceptiblemente común, cuando Calasparra aunaba fuerzas para aupar a su torero.

Le perdí la vista hace ya un tiempo. Han quedado lejos los triunfos en su tierra, Sevilla y Francia; quedo lejos el bagaje fantasmal de la etapa novilleril. Supe de él al cabo de unos años de ostracismo en el escalafón mayor. Ya matador de toros, cual Ulises, retorna a casa bajo el amparo de Dios y la tutela de Tomás Campuzano, y Rodríguez Vázquez. Me han dicho que lo han visto por cantidad de pueblos en busca de su oportunidad ante las alimañas que salen en las capeas -las cosas del que quiere ser figura-. Me han dicho que rebrota de la misma forma que los jardines del futuro ruedo en la Calle Ordoñez, y yo, quiero saber de él.

Paralelamente al proyectado coso de La Caverina, Filiberto Mártinez, matador de toros natural de Calasparra, nos acoge en la sede de su peña taurina para charlar de futuro, de la vida y la fe, de la importancia de la perseverancia y la justa medida, en una temporada fundamental para su carrera.

Las primeras palabras de la mañana fueron destinadas a conocernos personalmente, comentar la actualidad taurina y nuestros puntos de vista sobre la historia del toreo. Filiberto, como matador culto y leído, compone un esquema más que interesante con el que diserta sobre los distintos “palos” taurinos, desde aquellos toreros artistas como Paula, Morante o Curro, hasta el coraje del Cordobés. Por esos días era reciente el caso de Ginés Marín; en relación con ello, no podía obviar preguntar por la lucha interna de un matador: la construcción personal, el aprendizaje moral hasta fraguar su propio toreo, la pureza del concepto en un mundo infestado por el “taurineo”.

Pregunta (P): Desde la perspectiva actual, ¿cuáles han sido los fundamentos o las vivencias que han marcado a Filiberto para la construcción de su concepto?

Filiberto Martínez (F): Igual hay algo más atrás, pero me ha marcado mucho el banquillo; el ostracismo, el verte un poco fuera de órbita. Eso te hace replantear todo, reflexionar y buscar una salida. Irme a Sanlúcar y conocer a Rodríguez Vázquez ha resultado clave. Él me ha ayudado, me ha hecho ver muchas cosas de las que no me percataba o no pensaba que fueran así. Me ha proporcionado perspectiva.

P: ¿A qué achacaba Filiberto ese ostracismo?

F: Después del buen ambiente como novillero, por circunstancias que uno va viviendo, las cosas no salen como tienen que salir. Notas el desánimo de la gente y eso hizo que llegara a la alternativa con muy poca moral, casi dando por hecho que me iba a quedar parado. En mi interior siempre he querido tirar para adelante y así lo he hecho. Ahí empezó un periplo. Dios te pone en esas circunstancias porque tienes que atravesar ese proceso.

P: Se podría decir que empieza a ver la luz cuando se muda a Sanlúcar. ¿Cómo le ha ayudado?

F: Es un sitio muy bueno para la preparación de los toreros. Vas a la plaza y es raro el día que no haya quince profesionales entrenando. Eso te hace entrar en el ambiente y vivir bajo esa praxis. Allí conocí a Rodríguez Vázquez y me empezó a apoyar junto a Tomás Campuzano. Él me supo ver muy rápido. Cuando te ves necesitado es muy fácil fallarte a ti mismo, y él me ayudó a ser fiel y buscar aquello que yo puedo aportar al toreo.

P: Ha creado ambiente en las redes sociales por compartir sus faenas ante toros de gran trapío y de diversos encastes en las capeas de distintos pueblos de la geografía española. Incluso toreó un sobrero de Pamplona. ¿Qué le aportan esas situaciones?

F: Hay muchas dificultades ahora mismo con el toro: hay muy pocos y son muy caros a puerta cerrada. Nos dijeron que había una capea en Villacarrillo y allí que fuimos, después de no verle la cara a un toro en año y medio. Es un ambiente complicado; tienes que ir con una persona que crea en ti e ir muy preparado. Finalmente se dio muy bien, me entusiasmé y quise ir a todos lados desde septiembre de 2024. En 2025 acudí a unas 32 o 33 capeas. Es la forma que tengo de no perderle la cara al animal.

P: Ante esto, ¿le preocupa que le encasillen en la lidia de las corridas duras, pese a que su toreo es de la rama opuesta?

F: Lo he pensado, pero te soy sincero, José: yo lo que quiero es que me pongan. Tengo fe en lo que estoy haciendo, tengo fe en que Dios me abra los caminos para seguir hacia delante, y si tiene que ser un toro de Victorino el que me haga dar ese paso hacia adelante, que así sea. Eso sí, creo que cuando un torero demuestra su calidad, es el público, junto con los propios empresarios, quien le propone otro tipo de toro.

«Soy partidario de que el torero que esté en la posición de poder elegir debería abrir el abanico de encastes y ganaderías para educar al público. Si no se cortan orejas, no pasa nada; no es mejor una tarde por cortar doce orejas».

Confío en ser un torero que pueda imprimir mi concepto a cualquier tipo de toro. No me gusta que me encasillen ni en una cosa ni en la otra.

P: Ante la ausencia de José María Manzanares en la pasada feria de Lorca, su nombre resultó ser uno de los más reivindicados por la afición. Esta temporada tampoco han contado con usted. ¿Ha existido algún contacto con la empresa?

F: Siempre ha habido concordancia en todo lo que he hablado con la empresa. Parece ser que quieren poner un murciano cada año e institucionalizar ese día (9 de Junio). Además con Paco Ureña, torero de la tierra, me llevo muy bien y tengo buen trato. Sería un placer estar acartelado allí.

P: ¿Será el año que viene?

F: Puede ser. Ojalá que se dé.

—Contesta con la prudencia propia de quien maneja los aceros—

P: ¿Y con el resto de plazas de la región, cómo es su relación?

F: He tenido la suerte de torear en muchas de ellas. Ahora estoy en una nueva etapa de mi carrera en la que estoy seguro de que voy a retomar la buena relación con las plazas de toros de la región. Espero este año poder pisar alguna.

P: ¿Hay algo hablado?

F: Algo hay. Aún quedan unos meses. Ahora mismo solo tengo firmado lo de Valentín. Hay alguna plaza bonita de la región a la que se podría ir; hay consonancia.

P: ¿Cieza?

F: Ojalá pueda ser.

P: Sobre la feria de Murcia. En otro tiempo, para confirmar en Madrid debías pasar primero por Murcia. Ahora parece que debes confirmar en Madrid para torear aquí.

F: En la feria de Murcia, si estás un poco parado, te cuesta entrar. Sin embargo, pienso que Ángel da sitio a aquellos toreros murcianos que empiezan a andar. Es cierto que en ferias como Valencia o Sevilla pasa al revés. Murcia es otro perfil de feria, con otro público.

P: Donde le damos por fijo es en Calasparra, su tierra. ¿Cómo anda de cara a la inauguración de la nueva Caverina? ¿Qué le depara esta nueva temporada?

F: Ahora mismo está en obras; no conozco bien los plazos de ejecución. A mí me dijeron que me iban a poner, pero hasta entonces… Sobre la temporada, lo que te he comentado: solo Valentín y aquellas posibilidades. También hay algo tocado en Francia y dentro de poco voy a tentar a las Azores.

P: Qué bonito es que, sin torear apenas, la afición hable de usted y le dignifique.

F: La verdad es que sí, hemos conseguido coger ambiente sin torear. Fíjate: cuando se pone fe, trabajo y humildad, las cosas van saliendo.

P: También es bonito que una figura del toreo como Tomás Campuzano confíe en usted. ¿Cómo es él?

F: El maestro es una persona excepcional. Estoy muy contento de que una figura del toreo haya apostado por mí; me aporta muchísimo con su experiencia, sabiduría y conocimientos. Aparte, es un hombre muy empático y cercano. Está haciendo todo lo que puede por mí y le estoy muy agradecido.

P: Por último, ¿le parece correcto el término «fiesta» para referirse al toreo?

F: Para mí, los toros no son una fiesta; es un rito que tiene su connotación artística. Pienso que un buen aficionado no va a divertirse: acude para ver el toro, valorar la lidia y apreciar los detalles.