Tras su rotundo triunfo en la Feria de Abril de Sevilla, donde volvió a abrir la Puerta del Príncipe y firmó una de las grandes actuaciones del ciclo, David de Miranda atraviesa el momento más sólido y determinante de su carrera. En conversación con Torolive, el diestro onubense analiza una temporada que puede marcar definitivamente su asentamiento entre las principales figuras del escalafón.
La tarde del pasado miércoles en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla no fue una más. Tres orejas, una nueva Puerta del Príncipe y la confirmación de una relación especial con Sevilla, una plaza donde su nombre ya resuena con peso propio. “Fue una tarde soñada, muy bonita. Todo se dio en una plaza mágica como Sevilla, y me considero un afortunado por poder vivir algo así”, reconoce el torero.
No es casualidad. Sevilla se ha convertido en una de esas plazas donde el entendimiento entre afición y torero parece natural. Tras el triunfo del año pasado, donde fue el único matador en abrir la Puerta del Príncipe, este 2026 ha vuelto a refrendar esa conexión. “Es un orgullo, pero también una gran responsabilidad. Sevilla es una plaza exigente, y para mí cada vez que hago el paseíllo allí han salido tardes importantes. Ojalá siga siendo mi plaza talismán durante muchos años”.
“Esta temporada puede ser la que me lleve de una vez por todas al sitio donde tantos años me ha costado llegar.”
UNA FAENA PARA EL RECUERDO
El nombre propio de la tarde fue “Secretario”, un toro de El Parralejo que permitió a David de Miranda mostrar una versión distinta de su tauromaquia.
“Es un toro que voy a recordar toda la vida. No solo por el triunfo, sino porque me permitió expresar una versión nueva, distinta a la que quizá esperaba la gente de mí”. El diestro reconoce que durante el invierno trabajó precisamente en esa evolución artística: buscar nuevos registros, ampliar matices y ofrecer una imagen más completa. “Venía buscando no tener que recurrir solo a la épica que quizá se esperaba de mí, sino también poder torear bien, mostrar otra dimensión. Y gracias a las virtudes del toro, pude hacerlo”.

Si la Puerta del Príncipe del año pasado no tuvo la repercusión que merecía, esta vez el contexto ha cambiado. Málaga, la regularidad y un arranque de temporada brillante han reforzado su posición. “Ahora llueve sobre mojado, para bien. Todo suma: la Puerta del Príncipe del año pasado, Málaga y ahora repetir en Sevilla. Creo que me permite dar un paso adelante”.
Ese paso no solo se traduce en reconocimiento popular, sino también institucional. David de Miranda ha vuelto a ser distinguido como triunfador del ciclo sevillano, sumando premios de prestigio. “Recibir de nuevo esos reconocimientos es un sueño. El año pasado pensaba ojalá volver a vivir esto, pero no imaginaba que sería tan pronto”.
LA TEMPORADA DE LA CONSOLIDACIÓN
La sensación en el entorno taurino es clara: esta puede ser la temporada definitiva de David de Miranda. Con presencia en plazas clave, doble comparecencia en San Isidro y el respaldo del maestro Enrique Ponce como apoderado, el torero afronta el año con una mezcla de ilusión y responsabilidad. “Soy muy consciente de lo que me juego. Esta temporada puede ser la que me lleve de una vez por todas al sitio donde tantos años me ha costado llegar”.

Sobre su nueva etapa junto a Ponce, el balance no puede ser más positivo. “Para mí es un privilegio contar con su experiencia. Tiene una afición desmedida y sabe anticiparse a todo lo que puede pasar. Ha sido una decisión muy acertada”.
Antes de afrontar sus compromisos en Madrid, David de Miranda cruzará el Atlántico para torear en Feria de Aguascalientes, una cita que asume como un esfuerzo, pero también como una responsabilidad. “La afronto con muchísima ilusión. Los toreros españoles tenemos que arrimar el hombro y apoyar esas ferias. Además, me sirve para seguir en ritmo antes de San Isidro”.
“Venía buscando no tener que recurrir solo a la épica que quizá se esperaba de mí, sino también poder torear bien y mostrar otra dimensión.”
Y precisamente Madrid aparece como uno de los grandes focos del año. Dos tardes en la feria más exigente del mundo y la oportunidad de reencontrarse con una plaza que marcó un antes y un después en su carrera. “Madrid me devolvió mucho en 2019. Me descubrió y me hizo sentir cosas muy especiales. Volver ahora me llena de ilusión”.
Con la temporada en plena proyección, el torero no esconde dos objetivos muy concretos: debutar en plazas como Pamplona o Bilbao entre otras: “Son dos plazas que me ilusionan muchísimo. Sé que en Pamplona ya hay contactos y ojalá también pueda llegar Bilbao. Son escenarios donde me gustaría estar”.

Con Sevilla aún resonando y Madrid en el horizonte inmediato, David de Miranda encara una temporada crucial. Una campaña donde, como él mismo reconoce, todo sigue dependiendo de su entrega. Y esa, a estas alturas, está fuera de toda duda.

