La plaza de toros de Nîmes vivió una intensa jornada el viernes 6 de junio de 2025, con dos festejos bien distintos en el marco de la Feria de Pentecostés, celebrados en el incomparable escenario del Coliseo Romano.
Matinal: Clovis Germain se lleva el gran golpe en una novillada de futuro
Con un cuarto de plaza y erales de La Paluna, la novillada sin picadores dejó un claro triunfador en la figura de Clovis Germain, que firmó la actuación más rotunda del festejo.
El alumno de la Escuela Taurina de Béziers cuajó una faena completa, de entrega y autoridad, cortando dos orejas y rabo, en una actuación que marcó diferencias. También destacaron Javier Cuartero, que paseó una oreja, y Mathias Sauvaire e Israël Guirao, ambos premiados con un trofeo tras actuaciones de mérito y compromiso.
El segundo y tercer eral fueron premiados con la vuelta al ruedo, reflejo del buen juego del encierro. El premio al triunfador fue compartido, de manera curiosa, entre Clovis Germain e Israël Guirao, decisión que generó comentarios en los tendidos.
Vespertina: Marco Pérez se doctora con dos orejas y Nîmes vive una tarde histórica
Por la tarde, con lleno en el numerado, se celebró la primera de abono con toros de Garcigrande, en una cita marcada por la alternativa de Marco Pérez, uno de los acontecimientos más esperados de la temporada.
Tras el paseíllo, sonaron los acordes de La Marsellesa y se rindió un emotivo homenaje a Simón Casas por sus cincuenta años de trayectoria, antes de que la terna recogiera una ovación cerrada.
Marco Pérez se doctoró con el toro «Alumno», mostrando firmeza, cabeza y temple ante un lote de exigencia desigual. Con el sexto llegó el momento clave de la tarde: una faena de alto voltaje, variada y bien estructurada, rematada con una estocada certera, que le valió dos orejas y el reconocimiento unánime del público.
Morante de la Puebla dejó destellos de su torería eterna, especialmente en el recibo capotero al cuarto, aunque la falta de fondo de sus toros impidió redondear. Talavante, el más regular del cartel, construyó dos faenas de peso y paseó una oreja de cada uno de sus toros.
La corrida de Garcigrande tuvo nobleza pero faltó fuerza en algunos tramos, aunque la entrega de los toreros y el ambiente del Coliseo elevaron una tarde que ya queda marcada en la memoria de Nîmes.
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