La actuación de Emilio Serna en la Plaza de Toros de Acho pasará a formar parte de las páginas más intensas de la tauromaquia reciente. El matador firmó una faena de máxima entrega y determinación que tuvo como recompensa el corte de una oreja de gran valor, conseguida en circunstancias físicas extremas.
Durante gran parte de su labor, Emilio Serna toreó con una fractura en la tibia y una grave afectación ligamentosa en la rodilla derecha, lesión que no mermó ni su firmeza ni su capacidad para imponerse al toro. La dimensión del esfuerzo fue percibida con claridad por el público, que reconoció de forma unánime la verdad y el compromiso del diestro.
Tras el festejo, las pruebas médicas realizadas confirmaron el alcance real de la lesión. El TAC practicado —cuyas imágenes se adjuntan— evidencia de forma concluyente la fractura ósea y el daño ligamentoso, lo que hace necesaria una intervención quirúrgica.
Emilio Serna viajará de inmediato a España, donde será operado en Murcia por un equipo médico de su máxima confianza, con el objetivo de iniciar cuanto antes el proceso de recuperación.
Pese al diagnóstico, el torero afronta este nuevo reto con serenidad y determinación, tal y como resume en una única reflexión:
“Ha sido una tarde durísima pero muy importante para mí; ahora toca centrarse en la operación, empezar la rehabilitación lo antes posible y trabajar al máximo para volver fuerte, porque me espera una temporada ilusionante tanto en España como en Perú”.
La tarde de Acho refuerza la figura de Emilio Serna como un torero capaz de sobreponerse a la adversidad y entregarse sin reservas a su profesión. La oreja obtenida no es solo un trofeo, sino el símbolo del respeto de una plaza histórica hacia un matador que antepuso su compromiso y su verdad al dolor.
A partir de ahora, la evolución médica marcará los tiempos, pero la determinación demostrada en Lima deja claro que Emilio Serna ya ha dado un paso decisivo en el camino de su recuperación


