La despedida pública del pasado 28 de diciembre tuvo continuidad inmediata con una decisión contundente: la desaparición de Pagés del ecosistema digital. Sus cuentas oficiales en Instagram y X han sido borradas, al igual que su página web, dejando sin presencia activa a una de las empresas más emblemáticas del toreo contemporáneo.
El movimiento no responde a una transición ni a un relevo comunicativo, sino a un cierre en bloque de su imagen pública en internet, coincidiendo con el final del contrato de arrendamiento de la plaza de toros de Sevilla. A día de hoy, solo se mantienen visibles algunos archivos audiovisuales en la plataforma Torovídeo, donde quedan almacenados vídeos de los últimos años de gestión.
Esta desaparición digital se produce además en un contexto complejo para el sector taurino, cada vez más condicionado por las políticas de censura de grandes plataformas, que han limitado o bloqueado contenidos relacionados con la tauromaquia. Pagés no fue ajena a estas restricciones, una circunstancia que ha afectado a empresas, medios y profesionales del mundo del toro.
Con este gesto, Pagés no solo cierra una etapa empresarial, sino que opta por borrar su huella pública en el ámbito digital, poniendo punto final —también en redes— a 92 años de historia ligada a la Maestranza de Sevilla.

