Dos orejas
Dos orejas
Oreja
La corrida de Miura puso seriedad, volumen y exigencia en el cierre de Sanlúcar, y encontró una terna capaz de responder desde registros muy distintos. Pepe Moral fue el triunfador numérico con tres orejas, Octavio Chacón firmó una tarde de enorme capacidad que le permitió salir a hombros y Daniel Crespo volvió a dejar argumentos sólidos frente a un lote que pidió firmeza.
Pepe Moral encontró premio desde el segundo. “Mulero”, un serio ejemplar de 607 kilos, tuvo nobleza, fijeza y clase, virtudes que el sevillano administró con madurez. Lo recibió con compostura a pies juntos y después estructuró la faena desde un inicio por bajo, llevando la embestida con precisión y alargando los viajes por ambos pitones.
Moral toreó con medida, sin violentar al toro y encontrando profundidad cuando pudo exigirle algo más. Pinchó en el primer encuentro, pero una estocada fulminante al segundo intento le permitió cortar una oreja.
La tarde tomó otra dimensión frente a “Galipo”, un imponente toro de 647 kilos que mostró fijeza y permitió una faena de mayor recorrido. Moral lo llevó a los medios y fue construyendo una labor de creciente intensidad, muy firme sobre ambas manos y con una notable capacidad para sostener la embestida larga del animal.
Cuando el toro comenzó a pedir otros terrenos, el sevillano acortó distancias sin perder el mando y terminó de prender a los tendidos. Una estocada entera y de efecto inmediato cerró una faena de peso y le puso en las manos dos orejas.
Octavio Chacón estuvo muy cerca de abrir la tarde con premio. “Bolichero”, de 636 kilos, ofreció buenas posibilidades y el gaditano lo entendió desde el capote, primero a la verónica y después con un quite por delantales.
Con la muleta, Chacón alcanzó sus mejores momentos por el pitón derecho, con series asentadas, templadas y de buen recorrido. Al natural mantuvo el nivel frente a un toro noble y fijo, logrando una faena de notable dimensión. El cierre por molinetes terminó de elevar el conjunto, pero los reiterados pinchazos se llevaron un triunfo que parecía hecho. Ovación.
La recompensa llegó frente al cuarto, “Patillero”, un toro áspero y exigente que quedó muy justo de fuerzas tras el tercio de varas. Chacón entendió que no podía someterlo desde el principio y optó por sostenerlo con suavidad, ayudándolo por alto y midiendo cada esfuerzo.
La faena creció desde esa inteligencia. Sin violentar al animal, fue encontrando una respuesta cada vez más aprovechable hasta construir una labor de enorme mérito, sustentada en el temple, la paciencia y un preciso manejo de los tiempos. Una estocada entera desató la petición y le valió dos orejas tras aviso.
Daniel Crespo dejó una tarde de notable firmeza. El tercero, “Divorciado”, fue un toro serio, de 590 kilos y una condición exigente que ya complicó los primeros tercios. Crespo se lo llevó después hacia los medios y comenzó a imponer su sitio con una faena de mucho compromiso.
El pitón izquierdo concentró las mayores dificultades, pero también los momentos de más mérito. El gaditano aguantó, se colocó y terminó consiguiendo naturales de mucha exposición, ganándole poco a poco la partida a un toro que nunca regaló nada. Una media estocada le puso en la mano una oreja.
“Buhonero”, sexto y último, fue otro toro de enorme presencia, con 660 kilos. Crespo volvió a mostrar solvencia desde el capote y después encontró una faena de buen tono, basada en la colocación, la firmeza y la capacidad para llevar al animal largo y templado por ambos pitones.
La obra mantuvo continuidad y un notable sentido del toreo fundamental hasta el cierre. Tras la estocada y el posterior descabello, el público reconoció su actuación con una oreja.
Corrida de Miura seria, encastada y variada de comportamiento, con volumen, exigencia y argumentos suficientes para una terna que respondió con firmeza y ambición.

