Diosleguarde tira de firmeza ante un encastado y exigente cierre de festejo (Final: Narración)

Álvaro Lorenzo se encuentra con un quinto sin transmisión

Con ritmo salió el primero de la tarde, un toro que ya en el capote dejó ver mejor condición por el pitón derecho. Manuel Diosleguarde lo meció con suavidad a la verónica, rematando el saludo con una revolera. Con genio embistió el animal en el primer encuentro con el caballo. Posteriormente, quitó Diosleguarde por verónicas, templando la embestida antes de que el toro tomase un segundo puyazo mucho más medido que el inicial.

Confirmó alternativa de manos de Manuel Jesús ‘El Cid’, que actuó como padrino, mientras Álvaro Lorenzo ejerció de testigo. El viento apareció en el inicio de faena, condicionando por momentos la labor. Por el pitón derecho el toro se colaba más por dentro en sus embestidas, mientras que por el izquierdo ofrecía algo más de recorrido. Aun así, las mejores cotas llegaron precisamente al natural, donde Diosleguarde corrió la mano con firmeza y mando frente a un toro encastado, que exigía poder y sometimiento. El salmantino respondió bajando mucho la mano y plantándose con autoridad, dejando dos series al natural de verdadero mérito por profundidad y dominio. Mató al segundo encuentro tras un pinchazo. Ovación con saludos

Humilló haciendo surcos en el albero el segundo de la tarde, un toro que mostró desde el inicio mucha movilidad, ritmo y clase en el capote de Manuel Jesús ‘El Cid’. Con la cara abajo recibió el primer puyazo, en el que se midió el castigo. Sin embargo, el animal perdió los apoyos en varios capotazos posteriores y también en el segundo encuentro en el caballo, lo que provocó la aparición del pañuelo verde y su devolución.

Salió en su lugar el sobrero, con el hierro de José Manuel Sánchez, que no se definió en el capote de El Cid y salió suelto barbeando las tablas. En el primer puyazo protestó, soltando la cara y haciendo sonar el estribo del caballo. Tampoco pudo lucirse Álvaro Lorenzo en su quite desde los medios, donde el toro no se entregó.

Con temple y mucha clase lo inició El Cid en una primera serie de derechazos de buen trazo. Sin embargo, a partir de la tercera serie el toro empezó a mirar a tablas y acabó rajándose con claridad. Aun así, El Cid lo sujetó en una última serie ya en paralelo a tablas antes de tomar la espada. El toro tuvo buena condición inicial, pero se vino a menos claramente. Mató de una estocada caída y necesitó varios golpes de descabello. Silencio

Por verónicas y lanceando con muy buen aire recibió Álvaro Lorenzo al tercero de la tarde, un toro con el hierro titular de vuelta de La Quinta que ya desde el inicio embistió con las manos por delante. En el caballo, partió el palo en el primer puyazo, y el castigo fue muy medido en el segundo encuentro. Incluso acudió con cierta alegría al tercer contacto, aunque sin terminar de emplearse en el peto. Quitó Manuel Diosleguarde por tafalleras y una media desde los medios de gran firmeza y quietud.

Brindó el toro al alcalde de Toledo. En la muleta, por el pitón derecho el toro mostró embestidas irregulares, mientras que por el izquierdo se colaba claramente por dentro, complicando cualquier intento de ligar faena. Además, el animal tuvo nula transmisión y embestidas muy sosas, lo que restó cualquier opción de lucimiento. Tras no verlo claro y sin opciones reales de estructurar el trasteo, Álvaro Lorenzo decidió abreviar. Dejó una media estocada caída, suficiente para doblar al animal. Silencio

Suelto salió el cuarto de la tarde, un toro que no terminó de emplearse en el saludo capotero de Manuel Jesús ‘El Cid’. Repuchó el animal, soltando la cara con genio en el primer encuentro con el caballo, donde no se le exigió en exceso. Más pronto y metiendo los riñones fue en el segundo puyazo, aunque nuevamente sin gran castigo.

Llegó el toro totalmente rajado a la muleta, buscando desde el principio la querencia y desentendiéndose de cada embroque, siempre saliendo con la cara alta y mirando a tablas al final de los viajes. Fue imposible armar faena pese a la disposición del de Salteras, que intentó mantenerlo embebido con suavidad, pero el toro no aguantaba más de dos viajes seguidos antes de huir. Sin opciones reales, decidió abreviar y fue a por la espada. Se atascó con los aceros, dejando varios pinchazos y una media estocada. Silencio

Con los pies por delante y con mal estilo embistió el quinto de la tarde en el capote de Álvaro Lorenzo, en un saludo sin brillo ante un animal ya protestón. En el caballo, el toro se mostró desentendido en el primer encuentro, sin querer pelea, y volvió a repuchar en el segundo puyazo, siempre con la cara alta en el peto. A los medios se fue Manuel Diosleguarde para aprovechar su turno de quite, firmando unas chicuelinas muy ceñidas rematadas con una revolera limpia.

En la muleta, el toro nunca tuvo transmisión. A pesar de los intentos de Lorenzo por mostrarlo por ambos pitones, el astado siempre embistió soseando, sin entrega ni emoción en ninguno de los viajes. Tampoco terminó de limpiar los muletazos el toledano, que no consiguió someter unas embestidas deslucidas y sin recorrido. Finalmente, desistió y fue a por la espada. Dejó una estocada tendida. Silencio

Sobre las piernas saludó Manuel Diosleguarde al sexto de la tarde, lidiando el recibo con oficio y ganándole pasos a un toro que exigió desde salida. Muy caído se fue el primer puyazo, en un encuentro en el que el animal empujó con carácter en el peto. El castigo defectuoso hizo además que el toro sangrase abundantemente.

En la muleta, Diosleguarde puso mucha actitud frente a un toro encastado y con sentido, que sabía perfectamente lo que se dejaba atrás. Las mejores cotas llegaron por el pitón derecho, donde el salmantino logró someter la embestida con derechazos de mano baja, buscando siempre cruzarse al pitón contrario y mantener una colocación muy firme y poderosa. Por el izquierdo, en cambio, el toro fue mucho más descompuesto y desordenado, sin permitir ligazón ni limpieza. Todo ocurrió a gran velocidad, sin que el torero encontrase el temple necesario para ordenar las embestidas del santacoloma. Regresó al pitón derecho para cerrar con una última serie de gran poder antes de entrar a matar. Pinchó en primera instancia y dejó después un pinchazo agarrado que necesitó de varios golpes de verduguillo. Silencio

LA RESEÑA


Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) Corrida de Toros || Octava de la Feria de San Isidro 2026

Entrada: Plaza llena

Ganadería de LA QUINTA,

MANUEL JESÚS ‘EL CID’ (Azul marino y Oro)

  • Segundo toro: SILENCIO
  • Cuarto toro: SILENCIO

ÁLVARO LORENZO (Carmesí en Blanco)

  • Tercer toro: SILENCIO
  • Quinto toro: SILENCIO

MANUEL DIOSLEGUARDE (Blanco y Oro)

  • Primer toro : OVACIÓN CON SALUDOS
  • Sexto toro: SILENCIO

Incidencias: Al término del paseíllo se guardo un minuto de silencio en memoria del aniversario de la muerte de Joselito ‘El Gallo’