



Julio Norte convirtió su alternativa en una tarde de triunfo y declaración de intenciones. Recibió los trastos en presencia de su padre, al que brindó la faena, y de Domingo López Chaves, y no dudó en atacar desde el inicio al toro de su doctorado, un gran ejemplar de Juan Pedro Domecq.
Comenzó de rodillas con pases cambiados por la espalda y después construyó una faena maciza, ligada y de mucha entrega sobre el buen pitón derecho, por donde el toro embistió con claridad y fijeza. Por el izquierdo el animal tardeó más, pero el salmantino mantuvo siempre la tensión y la conexión con los tendidos.
Una estocada entera, entrando derecho y saliendo zarandeado sin consecuencias, le puso en la mano las dos orejas, con petición de vuelta para el toro y ovación en el arrastre.
El sexto volvió a poner a Julio Norte ante un toro importante, bravo y completo, con el que el nuevo matador volvió a mostrar hambre, pasión y desparpajo. Firmó una faena vibrante por ambos pitones, especialmente en el centro del ruedo, donde el de Juan Pedro embistió con mayor ritmo y profundidad.
Hubo series largas, ligadas y de fuerte conexión, con la sensación de un torero dispuesto a no dejar pasar el tren recién tomado. La espada, baja, y el posterior descabello al sonar el aviso redujeron el premio que parecía cantado. Hubo petición de oreja no atendida, palmas para el toro en el arrastre y una enorme ovación para Julio Norte antes de salir a hombros.
Pablo Aguado dejó los pasajes de mayor aroma artístico. En el tercero toreó a la verónica con compás y después inició la faena con derechazos ligados de corte clásico, aunque el toro se desfondó pronto tras empujar en varas y el sevillano abrevió.
En el quinto, violento de salida, lo fue metiendo con mimo hasta lograr que se entregara por el pitón izquierdo, dejando muletazos largos, templados y de mucho gusto, aunque sin la ligazón necesaria por el escaso fuelle del animal. La espada le privó de premio.
Roca Rey, por su parte, estuvo por encima de un lote de menores prestaciones: al segundo le arrancó dos tandas de trazo largo por el pitón izquierdo antes de que el toro redujera sus embestidas, y en el cuarto buscó fondo donde apenas hubo continuidad, destacando de nuevo por el lado zurdo antes de una buena estocada.

