Montealto mide el oficio de la terna en una exigente tarde del Alfarero de Oro

Montealto mide el oficio de la terna en una exigente tarde del Alfarero de Oro

Crónica
Plaza de toros de Villaseca de la Sagra
Cuarta del Alfarero de Oro 2026 · Villaseca de la Sagra · Toledo

Ficha del festejo
Plaza
Villaseca de la Sagra · Toledo

Festejo
Novillada con picadores

Entrada
Más de tres cuartos

Ficha
Resultado

Gonzalo Capdevila

Gonzalo Capdevila

Silencio
Silencio

Cristian González

Cristian González

Silencio tras aviso
Silencio

Emilio García Torres

Emilio García Torres

Ovación
Silencio tras aviso

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Los novillos
Ganadería

Montealto

Ganadería
Montealto
Novillada muy bien presentada, con algunos ejemplares de auténtica lámina de toro. El encierro tuvo movilidad y exigencia, aunque le faltó un punto de clase. El segundo planteó mayores dificultades, el tercero tuvo cierta calidad, el cuarto resultó bueno hasta venirse abajo tras un volantín, el quinto fue deslucido y el sexto se descompuso pronto.

En el ruedo
La crónica

Si la cuarta novillada del XXVI Alfarero de Oro tuviera que corregirse como un examen, la calificación para la terna sería clara: NM, necesitan mejorar.

Si la cuarta novillada del XXVI Alfarero de Oro tuviera que corregirse como un examen, la calificación para la terna sería clara: NM, necesitan mejorar. No por falta de ganas, porque los tres las pusieron, sino porque Villaseca de la Sagra también mide otra cosa: el sitio, los recursos, la cabeza y la capacidad para resolver cuando el novillo exige más que voluntad.

Gonzalo Capdevila abrió tarde y se fue a portagayola al primero, dejando constancia de su disposición. Volvió a apostar por el valor frente al serio cuarto, un novillo que empujó con fuerza en el caballo hasta derribar al picador. El gaditano dejó momentos estimables sobre la diestra, pero su actuación no terminó de romper ni de encontrar una estructura sólida. Hubo actitud, sí, pero también la sensación de que la faena pedía mayor gobierno.

Cristian González afrontó dos pruebas de distinto signo. Frente al exigente segundo mostró poder y firmeza, logrando someterlo en algunos pasajes, aunque el desacierto con los aceros terminó por enfriar el esfuerzo realizado. Ante el quinto, más deslucido, volvió a tirar de paciencia y entrega para intentar sacar partido de un animal que llevaba poco dentro. Su tarde tuvo oficio a ratos, pero no la rotundidad necesaria para imponerse del todo.

Emilio García-Torres encontró sus mejores opciones en el tercero, un novillo serio y encastado ante el que dejó dos series meritorias sobre la mano derecha. Buscó después la emoción en cercanías y logró conectar por momentos con los tendidos, siendo ovacionado tras petición. Fue, quizá, quien más cerca estuvo de elevar el tono del festejo, aunque tampoco terminó de rematar una actuación plena.

Montealto echó al ruedo una novillada seria, exigente y con dificultades, de esas que no regalan nada y que sirven para comprobar el verdadero momento de cada novillero. Y ahí quedó la conclusión de la tarde: los tres quisieron, los tres se pusieron, pero a los tres les faltó un punto más de oficio y claridad para mandar de verdad.

Porque el Alfarero de Oro también es esto: una escuela dura, un escaparate sin red y un examen en el que el novillo pregunta y Villaseca corrige. Esta vez hubo valor y entrega, pero no bastó. En una plaza así no alcanza con querer: también hay que saber resolver.

Juego de los novillos en una línea:
seria, móvil y exigente novillada de Montealto, muy bien presentada y con dificultades, aunque falta de un punto de clase en líneas generales.

Galería
La tarde, en imágenes