



Salió en primer lugar Velonero, de la ganadería de La Quinta, al que Álvaro Lorenzo recibió a la verónica desde el tercio, ganándole terreno hasta los medios y rematando el saludo con una media. Brindó la faena al público y comenzó por bajo sobre el pitón derecho.
Por ese mismo lado, Lorenzo toreó con buen pulso, temple y solvencia, dejando muletazos de buen trazo. Al natural también firmó pasajes estimables, mostrando buen concepto y algunos detalles de calidad por el pitón izquierdo. Cerró la faena con ayudados por bajo antes de entrar a matar, dejando una estocada trasera en la suerte suprema. Cortó una oreja.
Mediarroba, de la ganadería de La Quinta, salió en segundo lugar y fue recibido por Ginés Marín a la verónica desde el tercio, ganándole terreno hasta los medios y rematando el saludo con una media. El buen recibo capotero del extremeño permitió apreciar desde el inicio las buenas condiciones de la embestida del toro.
En el tercio de varas, Ginés lo puso en suerte tras un galleo con el capote a la espalda ejecutado con mucho gusto. Clemente realizó después un quite por chicuelinas, rematado con una larga, que fue ovacionado por el público.
Ginés Marín brindó la faena al respetable y comenzó con la muleta sacando al toro hacia los medios para iniciar el trasteo sobre el pitón derecho. Sin embargo, Mediarroba fue viniéndose a menos con rapidez, lo que obligó al torero a plantear una faena breve, aunque de buen trazo, seguridad y criterio. Por el pitón izquierdo dejó también una serie de naturales de buen concepto antes de cerrar su actuación. En la suerte suprema dejó una estocada tendida. Fue despedido con una ovación.
Pelofino salió en tercer lugar y fue recibido por Clemente de rodillas, antes de continuar con una serie de verónicas ceñidas y ajustadas, ganándole terreno hasta los medios y rematando el saludo con una larga. Tras el tercio de banderillas, la cuadrilla de Clemente fue obligada a saludar después de una destacada actuación.
El francés brindó la faena al público y comenzó desde el tercio sobre el pitón derecho, en unos primeros compases algo acelerados. Con el paso de las tandas, torero y toro fueron encontrando mayor acoplamiento, aunque la faena apenas pudo tomar vuelo debido a la falta de fuerzas de Pelofino, que se desplomaba con frecuencia al término de los muletazos. Clemente mostró buen concepto, disposición y firme voluntad, pero el toro no terminó de ofrecer las condiciones necesarias para que la faena alcanzara mayores cotas. Sin suerte con los aceros, quedó en silencio tras aviso.
Llegado el ecuador del festejo, salió Numantino, de la ganadería de La Quinta, al que Álvaro Lorenzo recibió a la verónica desde el tercio. Posteriormente, el toledano realizó un quite por verónicas, rematado con una media de buen gusto.
Comenzó la faena de muleta sacando al toro hacia los medios y tanteándolo por ambos pitones. El trasteo tuvo pausa, temple y buen trazo, dejando muletazos de mérito por los dos lados. El buen concepto de Álvaro Lorenzo permitió construir una faena completa, en la que destacó especialmente su toreo al natural, de mayor profundidad y expresión.
Puso el broche con una ajustada tanda de manoletinas antes de entrar a matar. Dejó una estocada trasera, sonó un aviso y paseó una oreja tras aviso.
Azulejo salió en quinto lugar y fue recibido por Ginés Marín a la verónica desde el tercio, ganándole terreno hasta los medios y rematando el saludo con una media. El toro evidenció falta de fuerzas desde su salida, condicionando desde el inicio cualquier posibilidad de lucimiento.
Con la montera puesta, Ginés Marín inició una faena de muleta que apenas pudo tomar vuelo ante la escasa colaboración de Azulejo, que pronto se paró y dejó pocas opciones al extremeño. Marín trató de buscar las vueltas al animal, pero la falta de transmisión y recorrido impidió que la faena alcanzara mayores cotas. Sin suerte con los aceros, fue silenciado tras dos avisos.
El cierraplaza fue Polluelo, de la ganadería de La Quinta, al que Clemente recibió por verónicas desde el tercio. Posteriormente, el francés lo puso en suerte para el tercio de varas mediante un galleo por chicuelinas de buen gusto.
Brindó la faena al público y comenzó por bajo, antes de enlazar una tanda de derechazos que fue ovacionada. La faena mantuvo buen ritmo y tuvo momentos de lucimiento, con un Clemente dispuesto y capaz de extraer todo lo que el toro llevaba dentro. El trasteo resultó vistoso y llegó con facilidad a los tendidos, que reconocieron cada serie con ovaciones. Cerró la faena con una tanda de bernardinas de buen gusto y dejó una estocada caída. Cortó una oreja.

