Saltó al ruedo el primer novillo de la ganadería de Domingo Hernández, al que recibió Álvaro Serrano, que se encerraba en solitario en el coso madrileño, de rodillas en tierra, para continuar con un par de verónicas. El astado salió suelto, pero el novillero logró sujetarlo y prosiguió con una tanda de verónicas, rematada con una larga que fue ovacionada por el público.
Ejecutó un quite por tafalleras, abrochado con una media, y posteriormente volvió a lucirse en otro quite por verónicas, rematado de nuevo con una media. Brindó la faena al cielo en un gesto cargado de emotividad y comenzó tanteando las embestidas por ambos pitones desde el tercio, llevando poco a poco al novillo hacia los medios.
Fue por el pitón derecho por donde llegaron los mejores momentos de la faena, con buenas tandas de derechazos en las que mostró firmeza y temple. Cerró su labor con un par de trincherazos por bajo, dejando un buen comienzo de tarde. Culminó con una estocada que hizo guardia, aunque resultó efectiva. Ovación tras petición de oreja.
El segundo de la tarde, de la ganadería de Fuente Ymbro, fue ovacionado de salida y recibido por Álvaro Serrano a la verónica desde el tercio. Posteriormente, el novillero ejecutó un vistoso quite por caleserinas que arrancó los aplausos del respetable. Iván García fue ovacionado tras su actuación en el tercio de banderillas.
Ya en la faena de muleta, el astado fue de más a menos, perdiendo fuerza y transmisión con el paso de las tandas. Pese a ello, Álvaro logró dejar varios naturales de buen trazo. No estuvo acertado con los aceros, lo que terminó por deslucir su actuación. Silencio.
El tercero de la tarde, de la ganadería de Conde de Mayalde, fue recibido por Álvaro Serrano desde el tercio con una larga cambiada de rodillas, a la que siguieron varias verónicas de buen trazo. Posteriormente, ejecutó un vistoso quite por zapopinas, de gran lucimiento, que fue ovacionado por el respetable.
Comenzó la faena de muleta con tres trincherazos de categoría, dejando entrever una actuación prometedora. Sin embargo, sufrió una fuerte voltereta que le impidió continuar la lidia y obligó a trasladarlo a la enfermería.
La cogida cambió por completo el guion de una tarde concebida como encerrona de Serrano. Los sobresalientes Héctor Roberto y Aitor Fernández tuvieron que asumir desde ese momento el protagonismo del festejo y hacerse cargo de los novillos restantes.
En el tramo central del festejo aparecieron buenos detalles con el capote y la muleta, además de brindis dirigidos a Álvaro Serrano, que permanecía en la enfermería mientras era intervenido tras el percance. El cuarto, de Luis González Conde, contó con posibilidades especialmente por el pitón izquierdo, aunque terminó viniéndose pronto a menos.
El quinto, de Montealto, planteó mayores exigencias. Fue un novillo encastado y con temperamento que obligó a mantener la firmeza. Víctor del Pozo destacó en el tercio de banderillas y fue ovacionado por el público.
La faena frente a este ejemplar fue perdiendo intensidad conforme avanzó, aunque dejó pasajes de interés por ambos pitones antes de llegar a la suerte suprema.
Cerró plaza el novillo de Julio de la Puerta, un animal áspero y con genio que se defendió en numerosas ocasiones y dificultó el lucimiento. Hubo valor, predisposición y voluntad por mantener el interés hasta el final de una tarde marcada inevitablemente por la grave cogida de Álvaro Serrano.




