Abrió plaza Rui Fernandes con Olimpo, caballo lusitano de 8 años, ante un primero de María Guiomar Cortés de Moura, un toro de buenas hechuras pero sin celo en los inicios. Colocó un primer rejón de castigo en lo alto, pero el toro, lejos de romperse, le persiguió hasta refugiarse en tablas, mostrando una clara querencia. Un segundo rejón apenas cambió el comportamiento del animal, que siguió sin fijeza ni transmisión. Con El Dorado, caballo de 17 años y pieza clave de su cuadra, Rui Fernandes optó por el toreo de cercanías, dejándose llegar al toro y provocándolo con parones en la misma cara, siempre al hilo de las tablas. En banderillas brilló la técnica del portugués, que suplo la escasa condición del toro con exposición y precisión en las cercanías, clavando tres banderillas de gran mérito. Posteriormente salió Iceberg, caballo especialista en banderillas a dos manos, con el que firmó un par muy ajustado hacia los adentros, aprovechando la querencia del toro con pulso y perfecta colocación. Para el último tercio, Rui eligió a Quintas, caballo nuevo de 6 años, con el que dejó dos rejones bajos y posteriormente un descabello. Silencio para Rui Fernandes.
El segundo de la tarde, “Pesetero”, 527 kilos, bien hecho y serio de cara, tuvo un comportamiento que permitió el lucimiento de Diego Ventura desde el inicio. Abrió faena con Querido, colocándolo pronto en los medios y fijando al toro con un rejón de castigo que lo enceló con cierta nobleza. El segundo, algo más trasero, acabó de afianzar su ritmo. Con Quirico, en su estreno, Ventura se metió literalmente en la cara del toro, llevándolo cosido en las cercanías por todo el ruedo. Dos banderillas arriba y Madrid ya en pie. El nivel subió aún más con Quitasueño, donde llegó lo más rotundo de la tarde: quiebros en el último instante, primero en un palmo de terreno y después en el centro del ruedo, cambiando la embestida al límite antes de clavar arriba. Plaza entregada. Remató con dos rosas y dos cortas al violín, en un auténtico clamor. Solo el rejón de muerte le quitó el premio gordo: cinco pinchazos y una entera baja. Ovación para Diego Ventura.
“Currito”, de 568 kilos y negro bragado, salió con poca fijeza y escaso celo, siendo recibido por Lea Vicens con Guitarra en el centro del ruedo, donde el toro apenas se definió. Tomó dos rejones de castigo correctos en colocación pero sin transmisión, quedándose al menos emplazado en los medios. Con Jocker, la rejoneadora buscó emoción en las cercanías ante un toro soso, dejando una actuación irregular en las banderillas; mejoró algo con Diluvio, donde logró dos encuentros más ajustados y de mayor conexión, y ya en el tramo final con Fermín colocó unas rosas discretas antes de cerrar con Espontáneo, dejando un rejón de muerte colocado en varios tiempos que resultó definitivo. Oreja para Lea Vicens en una labor de oficio, condicionada por la falta de entrega del astado.
“Andaluz” salió con buena presencia pero pronto mostró tendencia a rajarse tras el primer rejón de castigo en el centro del ruedo, quedándose pegado a tablas y sin fijeza en la lidia de Rui Fernandes. Con Ritz logró mantenerlo mínimamente en el juego con otro rejón arriba, ya sin poder evitar la querencia del toro. En banderillas, con Quito, el portugués dejó momentos de gran precisión y oficio, midiendo muy bien las distancias y clavando con limpieza pese a la escasa colaboración del astado; subió el tono con Mistral, donde llegó lo más vistoso, incluyendo piruetas y un intento al quiebro que terminó en fallo, aunque se rehízo con otro par más ajustado y adornos de salida. Cerró con Mourería, colocando dos rosas antes de un rejón de muerte caído y trasero que obligó a varios descabellos. Ovación para Rui Fernandes.
LA RESEÑA
Plaza de toros de LAS VENTAS (Madrid) – Corrida de Rejoneo .- Sábado 30 de Mayo || Vigésima de la Feria de San Isidro 2026
Entrada:

Ganadería de María Guiomar Cortés de Moura,

RUI FERNANDES
- Primer toro: SILENCIO
- Cuarto toro: OVACIÓN TRAS AVISO

DIEGO VENTURA
- Segundo toro: OVACIÓN

LEA VICENS
- Tercer toro: OREJA

