Dos orejas
Oreja
Oreja
Urdiales ya había enseñado su disposición ante Escandaloso, de Garcigrande, un toro noble y humillador con el que dejó muletazos de exquisito temple por la derecha. La espada borró el posible premio y fue silenciado tras aviso.
Todo cambió con Guijarrito, de Domingo Hernández. Sin grandes alardes de salida, el toro permitió al maestro de Arnedo cocinar la faena a fuego lento. Urdiales administró tiempos y distancias hasta alcanzar al natural los momentos de mayor profundidad.
Una última serie de naturales, templada y de enorme torería, puso el broche antes de una estocada entera. Dos orejas y Puerta Grande.
Alejandro Talavante apenas pudo justificarse con Derribado, de García Jiménez, corrido en segundo lugar tras devolverse el titular y alterarse el orden previsto. El toro topó, no tuvo recorrido y el extremeño abrevió con buen criterio. Fue silenciado.
Mucho más encontró en Germano, sobrero de Domingo Hernández, cuya nobleza aprovechó para construir una faena de gran expresión. Talavante toreó con asiento, ligó naturales y derechazos sin apenas rectificar y dejó detalles de inspiración antes de cerrar por bernadinas. Paseó una oreja, con petición de la segunda.
La tarde de Fabio Jiménez tuvo también contenido. Frente a Huracán, de Domingo Hernández, mostró personalidad para descubrir un pitón izquierdo que inicialmente ofrecía dudas. Por ahí llegaron naturales de empaque, temple y profundidad dentro de una faena de buen gusto que le valió una oreja.
Con el sexto, Canario, de Carmen Lorenzo, volvió a mostrarse firme y solvente ante un toro de escasa entrega. Lo exprimió hasta donde pudo, pero siete golpes de descabello después de la estocada dejaron todo en silencio.
La corrida concurso terminó encontrando su gran argumento en el toreo de Diego Urdiales. En una tarde de variedad ganadera y juego desigual, el riojano volvió a hacer de Logroño territorio propio con una faena de pausa, profundidad y torería que le abrió de par en par la Puerta Grande.

