Oreja
Oreja con petición de la segunda
Dos orejas
Oreja
Dos orejas

Roca Rey comenzó dejando una faena de mucho mando al segundo, un toro que mejoró después de pasar por el caballo y que acabó sacando buen fondo. El peruano lo cuajó con poder, se gustó en los momentos de mayor ligazón y llevó la obra hasta un arrimón final de máxima exposición. Una estocada atravesada puso fin a la faena y paseó una oreja, con petición de la segunda.
El quinto volvió a caer en sus manos y ahí llegó su golpe definitivo. Tras un emotivo brindis a Viruta, el limeño abrió la faena en los medios con las dos rodillas clavadas y cinco pases cambiados que encendieron La Glorieta.
El toro no tuvo la transmisión suficiente, pero Roca Rey puso todo lo que faltaba: intensidad, recursos y capacidad para sostener la emoción hasta el final. Mató de estocada y cortó dos orejas.
Marco Pérez tampoco quiso quedarse atrás. Se fue a portagayola con el tercero y, ante un toro complicado y de medias arrancadas, tuvo que inventarse buena parte de la faena.
Un largo derechazo en redondo despertó al tendido y, a base de insistencia y actitud, consiguió mantener la labor arriba. Pinchazo y estocada corta para cortar una oreja.
Con el sexto volvió a jugársela desde la misma puerta de chiqueros. Después de un lucido recibo y un gran tercio de banderillas de Elías Martín y Pablo García, Marco se plantó en los medios y comenzó con un pase cambiado antes de torear de rodillas.
Supo medir mejor los tiempos y construir una faena más redonda, conectando por completo con el público. Un pinchazo hondo fue suficiente para que cayera el toro y paseó dos orejas.
Más discreta fue la tarde de Alejandro Talavante. El primero, terciado y justo de fuerzas, apenas permitió una faena aseada que terminó en silencio tras aviso.
Con el cuarto, Talavante encontró mayor recorrido, especialmente al natural, en una labor larga que fue ganando contenido pese a la falta de brío del toro. Una estocada entera le permitió cortar una oreja.
La tarde terminó así con Roca Rey y Marco Pérez como grandes triunfadores de una corrida en la que La Glorieta volvió a vivir una de esas jornadas de máxima expectación y fuerte entrega en los tendidos.





