FOTO: Philippe Gil Mir / Torolive
La tauromaquia popular aragonesa avanza hacia un mayor reconocimiento institucional. La Comisión Institucional y de Desarrollo Estatutario de las Cortes de Aragón ha aprobado una proposición no de ley del PP para impulsar su declaración como Bien de Interés Cultural Inmaterial.
La iniciativa plantea además la creación de un inventario específico de las distintas modalidades tradicionales que se celebran en la comunidad, con el objetivo de reconocer su valor etnográfico, protegerlas y favorecer su transmisión entre generaciones.
Entre las prácticas que forman parte de esta realidad aparecen los encierros, capeas, sueltas de reses, toros ensogados y embolados, además del roscadero, una disciplina especialmente vinculada a Aragón y que constituye una de sus señas taurinas más singulares.
La portavoz adjunta del PP, Elena Allué, defendió la medida como una herramienta para preservar una parte esencial de la identidad cultural aragonesa y puso el foco precisamente en esa variedad de festejos que siguen manteniendo una fuerte implantación en numerosos municipios.
Más de 2.900 sesiones populares
Uno de los datos que refleja el peso de estos festejos está en su volumen. En Aragón se contabilizan más de 2.900 sesiones de tauromaquia popular, frente a los 75 espectáculos de toreo clásico registrados en la comunidad.
Esa diferencia muestra hasta qué punto estos festejos forman parte de la vida cotidiana de pueblos y localidades de las tres provincias, especialmente durante sus fiestas patronales.
Allué resumió esa dimensión con una frase clara: «Cuando desaparece una vaquilla, un encierro o un roscadero tradicional no desaparece únicamente un acto del programa de fiestas. Desaparece una parte de nuestra historia».
Cultura, identidad y economía rural
La iniciativa pone también el acento en el impacto económico de estas celebraciones. Ganaderías, transportistas, veterinarios, servicios sanitarios, aseguradoras, hostelería y comercio local forman parte de una actividad que genera movimiento en numerosos municipios.
La propuesta aprobada pretende así ir más allá de la mera protección festiva y reconocer la tauromaquia popular como una expresión cultural, social y económica profundamente arraigada en Aragón.
El siguiente paso será avanzar en ese inventario y en el procedimiento que permita reforzar jurídicamente una tradición que, especialmente en el caso del roscadero, mantiene en Aragón una identidad difícil de encontrar fuera de la comunidad.

